En las enfermedades autoinmunes, como la diabetes tipo 1 y la esclerosis múltiple, el sistema inmunológico del cuerpo ataca erróneamente a las células sanas, creyendo que son agentes dañinos. Recientemente, los científicos han estado llevando a cabo nuevas investigaciones con el objetivo de diseñar una estrategia innovadora para tratar estas enfermedades.

Los tratamientos actuales para las enfermedades autoinmunes se basan en la neutralización de las células inmunitarias que erróneamente atacan y atacan el propio tejido sano del cuerpo.

Sin embargo, una desventaja importante de las terapias existentes es que terminan inactivando no sólo las células inmunitarias específicas que causan el daño, sino también otras células inmunitarias que están funcionando normalmente.

Esto deja al cuerpo expuesto a todo tipo de enfermedades e infecciones.

Ahora, un equipo de investigación de la Universidad de Salud de Utah en Salt Lake City ha comenzado a estudiar la posibilidad de desactivar sólo los grupos particulares de células inmunitarias que causan problemas en las afecciones autoinmunitarias, al tiempo que preserva la integridad de las células inmunitarias sanas para que puedan seguir haciendo su trabajo.

La nueva investigación, realizada en modelos de ratones, se centra en las células de la proteína de muerte celular programada (PD-1). La PD-1 es un tipo de proteína en la superficie de ciertas células, y juega un papel clave en la regulación de la respuesta inmunológica.

Los hallazgos del estudio, que fueron publicados ayer en la revista Nature Biomedical Engineering, sugieren que la nueva estrategia podría ser un enfoque viable y más constructivo para abordar las enfermedades autoinmunes.

«Realmente estamos tomando un tratamiento para la enfermedad autoinmune en una nueva dirección. Esta es la primera vez que alguien ve a las células[PD-1] como un objetivo para desarrollar terapéutica para la enfermedad autoinmune».

Mingnan Chen, autora del estudio, Ph.D.
3 componentes clave trabajando al unísono
En un sistema inmunitario sano, explican los investigadores, dos tipos de células especializadas – linfocitos B y T – expresan la PD-1, y presentan un mecanismo que verifica la actividad de las células inmunitarias para evitar que ataquen a las células sanas.

En las personas con enfermedades autoinmunes, ese mecanismo se vuelve ineficaz y las células inmunitarias se vuelven contra el cuerpo por error.

El primer autor del estudio actual, el Dr. Peng Zhao, señala que el equipo «quería centrarse en las células que expresan la EP-1» con el objetivo de «evitar la inmunodeficiencia a largo plazo causada por los tratamientos comunes para las enfermedades autoinmunes».

Los investigadores se pusieron a trabajar para diseñar una molécula de proteína que tendría el efecto de agotar la reserva de células expresoras de la PD-1 en el sistema inmunológico.

Esta nueva molécula, explica el equipo, tiene tres componentes principales: un fragmento de anticuerpo anti-PD-1, la exotoxina Pseudomonas, y una proteína llamada dominio de unión a la albúmina.

Cada uno de estos tres componentes desempeña un papel específico: El fragmento de anticuerpo se une a las células que expresan la PD-1, la toxina mata a estas células y, finalmente, el dominio de unión a la albúmina permite que la molécula siga circulando por el cuerpo.

Un enfoque novedoso ‘podría tener un gran impacto'».
Una vez creada esta molécula, los científicos probaron su eficacia en dos modelos de ratón diferentes: primero, en uno que simulaba la diabetes tipo 1 y luego en otro que simulaba la esclerosis múltiple.

En el caso de los roedores con una simulación de diabetes tipo 1, la terapia recientemente desarrollada retrasó la aparición de la afección. Por lo general, los síntomas similares a los de la diabetes se fijaban en 19 semanas en ratones, pero aquellos que habían recibido el nuevo tratamiento sólo comenzaron a desarrollar tales síntomas a las 29 semanas.

Luego, cuando los investigadores probaron la nueva molécula en un modelo de ratón de esclerosis múltiple, vieron resultados aún más alentadores: El tratamiento detuvo la progresión de la parálisis en los seis ratones involucrados. Además, estos roedores incluso recuperaron la capacidad de caminar.

Los investigadores continuaron monitoreando a estos ratones durante 25 días después del tratamiento y encontraron que la terapia seguía manteniendo la parálisis a raya.

Aunque los científicos están muy entusiasmados con lo prometedor que parece ser este nuevo enfoque, advierten que la molécula que han desarrollado hasta ahora sólo puede aplicarse a ratones.

«Para hacer terapias similares para las personas, tendríamos que encontrar el anticuerpo anti-humano PD-1, como el anticuerpo anti-ratón PD-1», explica Chen. Aún así, expresa su esperanza de que este sea un objetivo alcanzable que pueda mejorar los resultados para las personas que viven con enfermedades autoinmunes.

«Si podemos generar la versión humana de la terapéutica, creo que podríamos tener un gran impacto en el tratamiento de las enfermedades autoinmunes», dice Chen.