La noción de que los medios sociales tienen un impacto negativo en el bienestar mental es generalizada. Sin embargo, los investigadores que condujeron un nuevo estudio a largo plazo dicen que éste podría no ser el caso.

Los supuestos efectos de los medios sociales en los jóvenes suenan lo suficientemente drásticos como para hacer que cualquiera apague su teléfono celular.

Algunos estudios han indicado que los jóvenes pueden desarrollar una adicción a los medios sociales.

Mientras tanto, otros estudios han relacionado esto con un sueño deficiente, una autoestima deficiente y una salud mental potencialmente deficiente.

Sin embargo, nuevas investigaciones han disipado la creencia de que el uso de los medios sociales puede provocar depresión.

Estudios previos han hecho esta afirmación basada en mediciones de un solo punto en el tiempo, pero este nuevo estudio tomó un enfoque a largo plazo.

“Hay que dar seguimiento a las mismas personas a lo largo del tiempo para llegar a la conclusión de que el uso de los medios sociales predice mayores síntomas de depresión”, dice el autor principal del estudio Taylor Heffer, de la Universidad de Brock en St. Catharine’s, Canadá.

“Usando dos grandes muestras longitudinales, pudimos probar empíricamente esa suposición.”

El efecto real sobre la salud mental
El estudio se centró en dos grupos separados de participantes. Uno de ellos estaba compuesto por 594 adolescentes de sexto, séptimo u octavo grado en Ontario, Canadá. El otro estaba compuesto por 1.132 estudiantes de pregrado.

El equipo encuestó al grupo más joven una vez al año durante 2 años. Ellos encuestaron a los estudiantes mayores anualmente por un total de 6 años, comenzando en su primer año de universidad.

Las preguntas se centraron en cuánto tiempo pasaban en los medios de comunicación social los días de semana y los fines de semana, así como en cuánto tiempo pasaban en actividades tales como ver la televisión, hacer ejercicio y hacer la tarea.

También observaron los síntomas de la depresión. Para los estudiantes de pregrado, midieron tales síntomas usando la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos. Utilizaron una versión similar pero más apropiada para la edad de los participantes más jóvenes.

Luego, los investigadores analizaron los datos, separándolos por edad y sexo. Los hallazgos, que ahora aparecen en la revista Clinical Psychological Science, revelaron que el uso de los medios sociales no condujo a síntomas depresivos más adelante. Esto fue así en ambos grupos de participantes.

Los científicos también encontraron que en las mujeres adolescentes, los síntomas de depresión más altos predijeron el uso posterior de los medios sociales. Heffer señala que las mujeres de esta edad “que se sienten deprimidas pueden recurrir a los medios sociales para intentar sentirse mejor”.

Reducir el miedo a los medios sociales
Estos resultados sugieren que el uso excesivo de los medios sociales no conduce a la depresión. Y lo que es más importante, esto puede contribuir a disuadir al público de temer los impactos de la tecnología.

Como explica Heffer, “Cuando los padres leen los titulares de los medios de comunicación como’Depresión de Facebook’, existe una suposición inherente de que el uso de los medios de comunicación social conduce a la depresión. Los responsables políticos también han estado debatiendo recientemente las formas de abordar los efectos del uso de los medios sociales en la salud mental”.

Es probable que las diferencias en factores como la personalidad jueguen un papel en la forma en que los medios sociales pueden afectar el bienestar mental. Por ejemplo, algunos jóvenes pueden optar por utilizar los medios de comunicación social de manera negativa como herramienta de comparación, mientras que otros pueden simplemente utilizarlos para mantenerse en contacto con sus amigos.

Los científicos tendrán que examinar más a fondo motivaciones como éstas para ayudar a las autoridades, a los expertos médicos y a los padres a encontrar el mejor camino a seguir.