Aunque fuentes anecdóticas y estudios académicos muestran que el yoga puede mejorar el bienestar de una persona, algunos pueden necesitar tener cuidado. Un nuevo estudio sugiere que ciertas posturas de yoga pueden llevar a lesiones óseas en personas con osteoporosis u osteopenia.

En los Estados Unidos, alrededor del 24.5 por ciento de las mujeres de 65 años o más y el 5.1 por ciento de los hombres en este grupo de edad tienen osteoporosis del cuello del fémur o de la columna lumbar.

La osteoporosis es una condición en la cual el tejido óseo se vuelve más delgado y por lo tanto más propenso a romperse. El término médico para la etapa precursora es osteopenia.

Estudios anteriores han sugerido que la práctica del yoga podría tener un efecto protector contra la osteoporosis, aunque sus hallazgos no han sido concluyentes.

Ahora, una investigación realizada por un equipo de la Clínica Mayo en Rochester, MN, advierte que las personas que ya tienen esta condición ósea pueden estar poniéndose en riesgo al practicar yoga indiscriminadamente.

Los hallazgos del nuevo estudio, que aparecen en la revista Mayo Clinic Proceedings, indican que ciertas posturas de yoga pueden dañar a las personas con osteopenia u osteoporosis, lo que conduce a más lesiones en los tejidos blandos y los huesos.

“Los beneficios del yoga en términos de flexibilidad, fuerza y equilibrio son ampliamente conocidos”, escriben los investigadores. “Sin embargo,” agregan, “múltiples reportes han descrito lesiones resultantes del yoga, que van desde esguinces musculares leves hasta fracturas óseas.”

“Para los pacientes osteoporóticos y osteopáticos, en particular, los informes de lesiones óseas plantean preocupaciones que justifican una mayor investigación”, señalan los autores, que explican que estas preocupaciones fueron la raíz de su estudio.

Algunas poses de yoga son arriesgadas
Para verificar la relación entre la práctica del yoga y la experiencia de lesiones adicionales en personas con osteoporosis, el equipo de investigación analizó los registros de salud de 89 individuos.

Cada uno había comenzado a buscar tratamiento en la Clínica Mayo entre 2006 y 2018 debido al dolor que creían que había sido causado por la participación en el yoga.

Algunos eran principiantes de yoga, mientras que otros eran practicantes expertos, pero todos ellos experimentaron dolor en una o más de las siguientes áreas: la espalda, el cuello, los hombros, las caderas o las rodillas.

Cuando se les preguntó, los participantes señalaron 12 posturas específicas de yoga que les causaron dolor o empeoraron el dolor existente, y la mayoría de ellas requirieron flexionar o extender la columna vertebral.

Éstas incluían poses como Perro mirando hacia abajo, Postura de Puente, y la Cabeza Apoyada.

Usando los registros de salud, exámenes médicos y resultados de imágenes de estos participantes, los investigadores categorizaron las lesiones sufridas como lesiones óseas, lesiones de tejido blando o lesiones articulares.

Al final, los investigadores concluyeron que, entre los participantes del estudio, las posturas específicas de yoga habían conducido a 29 tipos de lesiones óseas, que incluían degeneración de disco, deslizamiento de vértebras y fracturas por compresión, probablemente debido a posturas que exacerbaban la presión sobre los discos y las vértebras.

Modificar las posturas’ para que se ajusten a sus necesidades
Los investigadores no desalientan a las personas con osteopenia u osteoporosis de practicar yoga. Sin embargo, sí los animan a modificar ciertas posturas para reducir el riesgo de lesiones.

“El yoga tiene muchos beneficios. Mejora el equilibrio, la flexibilidad, la fuerza y es una buena actividad social”, señala el autor principal, el Dr. Mehrsheed Sinaki.

“Pero si usted tiene osteoporosis u osteopenia, debe modificar las posturas para acomodar su condición. A medida que las personas envejecen, pueden beneficiarse al obtener una revisión de sus antiguos regímenes de ejercicio para prevenir consecuencias no deseadas”.


De hecho, el equipo de investigación observa que los individuos que siguieron este consejo y cambiaron algunas de sus posturas de yoga también experimentaron menos dolor y mejoraron los síntomas.

“Se anima a los médicos a discutir […] los riesgos con sus pacientes cuando se les pregunta sobre la seguridad del yoga, y se deben recomendar programas de ejercicio apropiados caso por caso”, recomiendan los autores en la conclusión de su artículo.