junio 21, 2024
logopedia

Entrenamiento y logopedia tras un ictus

Tras sufrir un ictus es muy probable que se tenga que recurrir a la atención de un logopeda que se especialice en la neurorehabilitación y pueda ayudar en la recuperación. 

En muchos casos, debido a las secuelas físicas, en la coordinación y la movilidad, también se contempla la opción de recurrir a un preparador físico, fisioterapeuta o entrenador personal para intentar recuperar al máximo posible al organismo después de estos accidentes cerebrovasculares. 

¿Pero esto por qué sucede? En las siguientes líneas te lo explicamos con más detalles. 

La logopedia y los accidentes cerebro vasculares

A la logopedia la podemos describir como una profesión sanitaria en la cual se abordan múltiples áreas del habla, el lenguaje, la deglución y la voz. Enfocándose siempre en la recuperación o la adquisición de estos aspectos, integrando sistemas progresivos y alternativos de comunicación cuando se requiere, tal y como indica Ángela Sanchez, logopeda en Málaga.

Los ACV se basan en la reducción del aporte de oxígeno o sangre sobre una o múltiples áreas del encéfalo. El motivo de esto puede ser muy variado, aunque mayormente ocurre por la presencia de un trombo que impide el paso o por hemorragias generadas por la rotura de vasos sanguíneos.

Es por ello que este es uno de los motivos más comunes de la asistencia neurológica de urgencia. Además de ser la enfermedad neurológica más frecuente, llegando a presentar una incidencia global de 200 casos por cada 100.000 por año. 

La misma es capaz de afectar tanto las capacidades motoras como las capacidades intelectuales, entre las que destacan las enfocadas en el sistema muscular y el habla.

Síntomas post-ictus que requieren la asistencia de un logopeda 

En concordancia a la zona afectada, cada persona que haya sido afectada por un accidente cerebro vascular puede llegar a sufrir diferentes síntomas que van a requerir una asistencia logopédica. 

Siendo así, algunos de los síntomas que van a requerir la atención de estos dos tipos de especialistas son los siguientes:

Alteraciones del lenguaje

La afasia es un síntoma que llega a afectar a casi el 50% de los pacientes que han sufrido un ACV, teniendo un impacto muy relevante en la expresión verbal, la lectoescritura y la comprensión.

Disfonía

Modificaciones en las cualidades de la voz por trastornos funcionales u orgánicos, posterior a la parálisis cordal o la debilidad de la musculatura vinculada a la fonación.

Disfagia

Esta es una dificultad que se presenta en cualquiera de las etapas de la deglución. Está relacionada con el incremento de la morbilidad y la mortalidad, dado el riesgo de aspiraciones, desnutrición, neumonía y deshidratación. Esta incidencia llega a oscilar entre el 40% y el 80% de los casos.

Disartria

Un trastorno que genera una clara dificultad sobre el control motor de la musculatura que se relaciona con la fono articulación.

Luego de haber llegado a sufrir un ictus es muy probable que se tenga que recurrir a atención de un logopeda que se especialice en la neuro rehabilitación. Aunque también, en la mayoría de los casos, se contempla la opción de recurrir a un entrenador personal para alcanzar el máximo potencial del organismo luego de estos accidentes.

¿Pero esto por qué sucede? Pues en las siguientes líneas te lo explicamos con mayor lujo de detalles. 

¿Cuáles son los factores de riesgo?

 Algunos de los factores de riesgo más destacables al momento de sufrir un accidente cerebro vascular son los siguientes:

  • Hábitos de sueño irregulares.
  • Hipertensión.
  • Enfermedades cardíacas.
  • Diabetes mellitus, hiperlipidemia.
  • Síndrome metabólico u obesidad.
  • Abuso de alcohol, drogas o tabaquismo.
  • Malformaciones vasculares o tumores.

Síntomas que requieren la asistencia de un logopeda y un entrenador personal

Algunos de los síntomas o problemas más frecuentes que pueden mejorar con ayuda de un logopeda son:

BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO TRAS SUFRIR UN ICTUS

Tal y como indica Víctor Martín, entrenador personal en Málaga, el ejercicio y la actividad física deben ir de la mano con estas terapias pues normalmente, el ictus también afecta a nivel motor. 

Por lo tanto, un entrenamiento físico adaptado a mejorar la movilidad, la coordinación o la fuerza muscular supondrá una mejora a nivel de autonomía de la persona afectada.

Las recomendaciones generales pasan por realizar ejercicios como por ejemplo:

  • Actividades aeróbicas que impliquen grandes grupos musculares como caminar o bicicleta estática. 
  • Ejercicios de fuerza a una intensidad moderada enfocados a trabajar todo el cuerpo.
  • Ejercicios de flexibilidad y amplitud de movimiento.

Todo esto, bien programado y realizado en unas 3-5 sesiones semanales de duración adecuada a la situación de cada persona permitirá mejorar en la mayoría de las situaciones y aumentar la calidad de vida y el bienestar.

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