junio 21, 2024
PSA cáncer prostático

Diagnóstico mediante PSA para hallar cáncer prostático

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que poseen los varones y que se ubica en la parte posterior de la base del pene, tocando al recto y por debajo de la vejiga. Su función, junto a los testículos y las vesículas seminales, es la producción de semen. Cuando la próstata enferma, aumenta de tamaño y comprime la uretra causando, desde molestias en la micción (aumento de la frecuencia, sensación de no vaciar la vejiga, incontinencia, sensación de vaciado incompleto, etc.) hasta posibles infecciones o uretritis.

En términos generales, el cáncer es una enfermedad en la que se produce un crecimiento descontrolado de las células normales, dando como resultado la formación de un tumor maligno. En la próstata, las células proliferan sin control hasta formar una masa tumoral que puede ser benigna, o sea, no cancerosa (hiperplasia benigna), o maligna, de carácter canceroso y con la posibilidad de diseminarse por el cuerpo (metástasis).

El cáncer de próstata no se puede prevenir, ya que todavía hay muchas incógnitas, pero sí hay factores que ya indican la predisposición de un individuo, como:

-Personas de raza negra
-Predisposición genética y familiar
-Edad. A partir de los 45 años aumenta la posibilidad, y a partir de los 80, se multiplica considerablemente
-Sedentarismo (falta de movimiento y actividad física)
-No descenso de los testículos durante la gestación
-Consumo excesivo de grasas animales
-Factores hormonales
-Se ha relacionado el cáncer de próstata con altos valores de testosterona o IGF-1

El cáncer de próstata no produce síntomas en la mayoría de los casos, ya que suele diagnosticarse antes de que los presente. Aun así, en función de lo avanzado que se encuentre el tumor, puede sentirse alguno de los siguientes: dificultad en la micción, micción con frecuencia o urgencia para orinar especialmente de noche, chorro débil o interrumpido en la micción, dolor o ardor en la micción, sangre en la orina, dolor en la espalda y/o pelvis, sensación de vaciado incompleto de la vejiga.

Exploración física y PSA para la detección del cáncer de próstata

Para diagnosticar el cáncer de próstata se utilizan dos pruebas básicas iniciales: la exploración física y la determinación de PSA.

  1. Exploración física

La exploración física mediante tacto rectal es capaz de aportar información sobre el estado de la próstata, ya que su proximidad con recto permite palparla. La exploración manual de la próstata se realiza de manera ambulatoria, es inocua y es capaz de proporcionar información muy valiosa. Se pueden detectar alteraciones en los bordes de la próstata, irregularidades o nódulos localizados en la superficie o aumento de volumen en alguna parte de la glándula.

Especialmente los varones con antecedentes familiares, las personas de raza negra y las personas mayores de 50 años deberían realizarse un control de rutina mediante exploración física, que puede dar indicadores de sospecha de cáncer de próstata.

  1. Prueba del antígeno prostático específico

La prueba sanguínea del PSA -llamado así por las siglas en inglés de prueba del antígeno prostático específico- es muy importante y necesaria cuando se detectan irregularidades en el tacto rectal. Esta proteína que produce la próstata junto al semen suele estar más elevada cuando existe cáncer de próstata, aunque otras afecciones (infecciones, prostatitis) también pueden elevar la PSA. De nuevo hay que tener en cuenta la raza y la edad, y que algunas glándulas producen más proteína que otras. El análisis del antígeno también se realiza en enfermos de cáncer de próstata para controlar la evolución de la enfermedad.

Valores

Los valores que están dentro de la normalidad pueden cambiar dependiendo de varios factores como la edad, la raza, el tamaño de la próstata y si el paciente ya ha empezado el tratamiento para curar el cáncer. Hay que tener en cuenta que los inhibidores de la enzima 5-alfa reductasa, que están contenidos los tratamientos contra la caída del cabello, pueden alterar el resultado.

Los valores de referencia son:

-PSAD (densidad): Determina la relación volumen prostático/ valor del PSA.
-PSAL: PSA no unido a proteínas. Su ratio (PSAL/PSAT) ayuda a determinar las probabilidades de que la enfermedad tenga naturaleza benigna o maligna de la próstata.
-Velocidad de crecimiento: Es lo que ayuda a interpretar la evolución del PSA a lo largo del tiempo.

Incluso si el resultado de la prueba es normal, el urólogo recomienda revisiones periódicas, que pueden llegar a ser anuales para asegurarse de que las sospechas iniciales no llegan finalmente a ningún diagnóstico del cáncer de próstata. Por el contrario, cuando el tacto rectal y los valores de la PSA están alterados y fuera de la normalidad, se pauta una ecografía transrectal para realizar una biopsia de próstata.
Esta prueba, aunque puede llegar a tener algunas complicaciones mínimas (hemorragia, infección urinaria o de la próstata, retención de la orina), proporciona un diagnóstico certero próximo al 100%. La biopsia consiste en la obtención de tejido de la próstata utilizando un ecógrafo transrectal. El procedimiento no requiere ingreso hospitalario y dura menos de 30 minutos. Para realizar la prueba su utilizan antibióticos para prevenir y evitar infecciones. La punción se realiza utilizando una aguja larga y fina y con ayuda de un dispositivo incorporado a la sonda ecográfica se pueden obtener muestras para analizar.

La biopsia clásica arrojará luz para llegar al diagnóstico definitivo y así poder someter al paciente cuanto antes al tratamiento (cirugía, radioterapia, crioterapia, ultrasonido, etc.). Hay que decir que el cáncer de próstata no suele hacer metástasis y acostumbra a tener una evolución lenta, incluso de años.

Existe otra modalidad de biopsia, que permite la detección del 30% de cánceres de carácter agresivos. Es una variedad de biopsia que permite la detección de células cancerígenas cuando la clásica biopsia no ha dado resultados concluyentes. La biopsia prostática por fusión, permite enfocar la biopsia a las lesiones sospechosas de obtener células cancerígenas al converger las imágenes de RM (resonancia magnética) y ecografía a tiempo real. Es decir, se fusionan imágenes de una resonancia magnética multiparamétrica (RMmp) de próstata (realizadas antes de la intervención) y a la ecografía (que se realiza durante la biopsia) para orientar la aguja de punción.

Dicho esto, las revisiones a nivel ambulatorio, o en una clínica de urología serán clave para detectar la enfermedad, idealmente, en los estadios iniciales.

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