Dependiendo de dónde vivamos, de cuánto tiempo llueva en nuestra zona, de la calidad del drenaje de nuestro edificio de residencia y de otros muchos factores, como la calidad de los materiales de construcción, es posible que vivamos en un hogar con una humedad excesiva.

Aunque el exceso de humedad puede parecer solamente un problema de carácter estético al principio, conviene saber que éste casi nunca es el caso. En su lugar, la humedad se filtra poco a poco en nuestras vidas y en nuestra salud, causando verdaderos estragos.

Ya sea en nuestro sistema respiratorio, en nuestros huesos y articulaciones o en nuestra comida, la humedad puede llegar a ser la causa de problemas serios en nuestras vidas, y sin embargo, hay muchísimas personas conviviendo con ella por la ignorancia de estos factores y de su práctica solución.

A continuación hablaremos sobre cómo la humedad nos puede afectar a la salud, además de afectar a nuestro hogar y a nuestros alimentos. También hablaremos de cómo solucionar un exceso de la misma.

Patologías respiratorias

El agua es la fuente de toda la vida, pero como tal, también es la base para que cualquier forma de vida prolifere. Está comprobado que en hogares con una concentración alta y constante de humedad en el aire, las probabilidades de desarrollar enfermedades de carácter respiratorio como asma, bronquitis o alergias varias, son mucho mayores.

Esto es particularmente cierto en el caso de los niños, cuyos sistemas respiratorios están aún en desarrollo, y por lo tanto, son mucho más frágiles y vulnerables a las bacterias y al polvo originados por la humedad.

Y es que una concentración elevada de humedad en el aire también significa que el polvo está más bajo, debido a que pesa menos que las partículas de agua. Esto provoca una aspiración mayor de polvo, con todo lo que ello conlleva.

Eficiencia y seguridad

¿Quién quiere vivir en una casa de papel mojado? La humedad tiene un efecto de carácter corrosivo en la cimentación que mantiene unidos los materiales de nuestro hogar. Si se rompen las tuberías en un edificio y no se frena a tiempo esto, se puede llegar a inutilizar un bloque de pisos entero en menos de veinticuatro horas, tan solo con la acción del agua.

Aunque la humedad no suele tener un impacto tan instantáneo, este ejemplo sirve para ilustrar el verdadero grado de destrucción que puede llegar a nacer de unas simples manchas en las paredes. Es por ello que no deberíamos centrarnos solo en el aspecto estético de las humedades, aunque éste sea el más obvio y presente. Una humedad puede ser síntoma de problemas mucho mayores esperando a ocurrir.

Pero aunque no vayamos al fatalismo y demos por hecho que estas humedades no afectarán a la estructura de la casa, eso no significará que no estén afectando ya a la cartera.

Una casa con humedades es estadísticamente mucho menos eficiente en el apartado energético, llegando a aumentar hasta en un treinta por ciento la factura de la calefacción. Además, las humedades potencian las corrientes de frío y los cambios de temperatura entre diferentes estancias del hogar, dificultando mucho la comodidad y la labor de caldear la casa.

La deshumidificación y su funcionamiento

La humedad de las paredes es causada por la capilaridad de ésta. El proceso consiste en que el agua sube debido a la posición de las moléculas del agua y a su polo magnético, que hace que éstas se junten y que el aumento de volumen se traduzca en una lenta subida. Podemos poner a prueba este principio viendo cómo un papel se puede mojar entero con solo introducir una esquina en el agua.

La solución es instalar un deshumidificador. Ésta es una máquina que se instala en la pared y que transmite ondas de baja frecuencia que cambian la polarización del agua lo suficiente para que deje de subir lentamente. A las pocas semanas tras su instalación, el problema estará solucionado, ahorrando dinero y problemas de salud a partes iguales.