Una nueva investigación, publicada en la revista Restorative Neurology and Neuroscience, encuentra que un régimen de ocho semanas de yoga intensivo alivia tanto los síntomas físicos de la artritis reumatoide como la angustia psicológica que suele acompañar a la afección.

La Dra. Rima Dada, doctora, profesora del Departamento de Anatomía del All India Institute of Medical Sciences de Nueva Delhi, dirigió la nueva investigación.

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta aproximadamente a 1,3 millones de personas en los Estados Unidos. La enfermedad es muy probablemente autoinmune, lo que significa que el sistema inmunológico confunde los propios tejidos y cartílagos del cuerpo como extraños y los ataca.

Aunque no existe cura para la AR, hay una variedad de medicamentos disponibles. Sin embargo, como explican la Dra. Dada y sus colegas en su artículo, la recuperación depende de varios factores, algunos de los cuales son psicológicos.

La depresión, por ejemplo, a menudo ocurre junto con la AR, y puede afectar negativamente el resultado de una persona.

En este contexto, el Dr. Dada y su equipo se preguntaron si una intervención de cuerpo y mente basada en el yoga podría aliviar los síntomas depresivos de la AR y ayudar a lograr la remisión de esta enfermedad crónica.

El yoga ayuda a la remisión a nivel celular
Para averiguarlo, el Dr. Dada y sus colegas examinaron los efectos de la práctica intensiva de yoga en 72 personas con AR.

Los científicos dividieron a los participantes del estudio en dos grupos. Ambos grupos continuaron tomando medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD, por sus siglas en inglés), que son los medicamentos que los médicos suelen recetar para esta afección.

Además, un grupo participó en sesiones de yoga de 120 minutos cinco veces a la semana, durante 8 semanas. Los dos resultados principales que los investigadores evaluaron fueron la actividad de la enfermedad y la gravedad de la depresión.

Después de la intervención, las mejoras en los marcadores de neuroplasticidad, inflamación, salud celular y envejecimiento celular, como el estrés oxidativo, demostraron que el yoga tenía un efecto positivo en quienes lo practicaban.

El Dr. Dada y sus colegas concluyen: «El yoga, una intervención mente-cuerpo, restableció la tolerancia inmunológica al ayudar a la remisión a nivel molecular y celular, junto con una reducción significativa de la depresión».

«Así que en esta artritis inflamatoria con un componente psicosomático mayor, el yoga puede ser usado como una terapia complementaria/adjuntiva.»

El autor principal del estudio informa, «Nuestros hallazgos muestran mejoras mensurables para los pacientes en el grupo de prueba, lo que sugiere un papel inmuno-regulador de la práctica de yoga en el tratamiento de la AR».

«Un régimen intensivo de yoga», continuó, «concurrente con la terapia farmacológica de rutina indujo la remisión molecular y restableció la tolerancia inmunológica. Además, redujo la gravedad de la depresión al promover la neuroplasticidad».

A continuación, explica los mecanismos responsables de estos efectos beneficiosos. «El yoga facilita la capacidad de la mente para afectar la función corporal y los síntomas mediados a través de una variedad de vías río abajo y traer tolerancia inmunológica natural.»

El investigador señala que las personas podrían complementar los medicamentos estándar para la AR «con intervenciones alternativas y complementarias como el yoga para aliviar los síntomas tanto a nivel físico como psicosomático».

«Nuestros resultados proporcionan evidencia de que el yoga modifica positivamente la patobiología de la autoinmunidad a nivel celular y molecular al apuntar a las comunicaciones mente-cuerpo», dice.

«Se necesita más investigación para la exploración de posibles mecanismos subyacentes al efecto acumulativo del yoga en múltiples vías a nivel celular.»