Fue a partir de los años ochenta cuando se hizo popular el consumo de cocaína, como alcaloide derivado de la planta de coca, aunque lo cierto es que esta planta ya estaba en uso desde hacía muchos años dentro de la cultura occidental. Los casos graves y frecuentes de dependencia debido a los componentes adictivos y estimulantes de la cocaína fueron en aumento desde la última década del siglo 20.

El consumo de drogas es considerado un tabú en la sociedad, sin embargo, es más común de lo que se cree. Lo importante es buscar el apoyo y la orientación adecuada para tratar problemas de dependencia.

¿Qué se conoce como adicción?

Se trata de un trastorno que se caracteriza por la búsqueda y consumo constante de determinada sustancia. Para realizar este diagnóstico, es importante evaluar las actitudes y el desempeño de la persona en sus actividades diarias. Es posible conocer si se presenta algún problema de adicción con el test cocaina mediante el que se evalúa el impacto, frecuencia y las conductas que los individuos han adquirido al consumir esta droga.

El consumo de cocaína está relacionado con comportamientos eufóricos, energía exacerbada y sensibilidad extrema hacia estímulos auditivos, visuales y táctiles. Estas sensaciones que se experimentan, se producen debido a la estimulación del alcaloide en las regiones cerebrales asociadas al placer, lo que disminuye o elimina las sensaciones de malestar o estrés mientras se está bajo sus efectos.

Algunas personas pueden experimentar sensaciones diferentes, como la hiperestimulación y la disminución de la necesidad de comer o dormir. Se trata de una sustancia estimulante que, según los consumidores, les puede ayudar a realizar tareas físicas o intelectuales en menor tiempo.

Aunque las sensaciones que se producen en el cuerpo en principio pueden ser gratificantes, el consumo constante y deliberado altera los sistemas cerebrales, y en consecuencia, se producen deficiencias cognitivas como falta de memoria, dificultad de aprendizaje y desmotivación.

Efectos del consumo de cocaína

La cocaína es un alcaloide tropano derivado de la planta de la coca que puede consumirse por medio de la inhalación o inyectarse. Sus componentes ingresan en el sistema nervioso en pocos minutos, al tener la capacidad de sobrepasar la barrera hematoencefálica, e incluso, de dañarla.

Efectos físicos

El campo de acción de esta sustancia se encuentra dentro del sistema nervioso, desde allí puede provocar taquicardia, sudoración, temblor y aumento de la temperatura corporal. Cuando el consumo se vuelve exagerado, se presentan complicaciones cardíacas, accidentes cerebrovasculares y convulsiones.

Efectos psicológicos

Mientras se está bajo los efectos de la droga, la sensación puede ser placentera al principio. Con el paso del tiempo, los consumidores moderados presentan períodos de cansancio extremo y ganas de volver a consumir. Mientras que, quienes administran dosis más altas, alteran por completo sus sentidos y experimentan alucinaciones, bruxismo (tensión maxilar) y hay una fuerte pérdida de la capacidad crítica y de discriminación.

Cómo obtener el tratamiento adecuado

Los pequeños momentos de placer que se experimentan al consumir cocaína se vuelven amargos, pues la adicción hace imposible que la persona continúe con su vida cotidiana, sus sueños y metas, todo se centra en el consumo de la droga. Por ello, y por el riesgo que supone para la salud, es necesario buscar ayuda para realizar el tratamiento adecuado y dejar el consumo de drogas.

En múltiples institutos ofrecen tratamientos multidisciplinarios que abordan no sólo a la persona adicta, sino a los miembros de su entorno, para lograr resultados definitivos. Los tratamientos multidisciplinarios son los más adecuados debido al impacto físico, psicológico y social que genera el consumo de drogas.

Igualmente, la aplicación de tratamientos debe hacerse con discreción, pues el diagnóstico de consumo de cocaína puede llevar a consecuencias judiciales negativas como sanciones o multas. 

Está demostrado científicamente que con los medicamentos adecuados es posible contrarrestar los efectos de la sustancia sobre el cerebro. Y, conforme la persona se recupera, puede adquirir nuevamente su estilo de vida.

La adición es considerada un trastorno crónico, por lo que únicamente puede controlarse, es por esto que en ocasiones se presentan recaídas con consecuencias a veces peores. La mejor forma de evitarlas es por medio de redes de apoyo, de amigos y familiares, que puedan darle la contención que el paciente necesita para poder ir saliendo de su estado psicológico.