Según el American Kennel Club, hay más de 340 razas de perros en todo el mundo, cada una con rasgos y comportamientos distintivos.

Desde la prehistoria hasta nuestros días, los humanos han criado perros por diversión y compañía, por su belleza y elegancia, o para ayudar en las tareas.

El papel original de los malamutes de Alaska y de los huskies siberianos, por ejemplo, era tirar de los trineos, mientras que el de los sabuesos y los perros salchicha era el de rastrear las presas.

Tanto los huskies como los malamutes tienen doble capa, lo que les permite regular la temperatura corporal a temperaturas bajo cero, y tanto los sabuesos como los perros salchicha tienen un agudo sentido del olfato, que les permite detectar los olores característicos de otros animales.

Si bien está claro que la crianza ha tenido como objetivo seleccionar los rasgos más adecuados para entornos o tareas particulares, la selección se ha centrado no sólo en las características fisiológicas y funcionales, sino también en comportamientos específicos.

Esto ha dado como resultado, por ejemplo, que los perros criados para la compañía sean adaptables y estén listos para hacer amigos, y que otros criados originalmente para el trabajo de centinela estén mucho más en guardia.

Entonces, ¿dónde se originan estas diferencias en el comportamiento y en los rasgos funcionales, tales como un agudo sentido del olfato?

Un nuevo estudio, cuyo primer autor es Erin Hecht, profesora adjunta de la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, descubrió que las diferencias en el comportamiento específico de determinadas razas de perros corresponden a variaciones en las estructuras de la red cerebral entre las razas.

Diferencias cerebrales ligadas a diferentes comportamientos
Para el estudio actual – cuyos hallazgos aparecen en The Journal of Neuroscience – los investigadores analizaron escáneres por RMN de los cerebros de 62 perros de raza pura pertenecientes a 33 razas diferentes.

Estas razas lo eran: sabueso basset, beagle, bichon frise, border collie, Boston terrier, boxer, bulldog, Cavalier King Charles spaniel, cocker spaniel, dachshund, Doberman pinscher, English pointer, German short haired pointer, golden retriever, greyhound, Jack Russell terrier, keeshond, Labrador retriever, Lhasa apso, maltés, schnauzer en miniatura, perro pastor inglés antiguo, pit bull, husky siberiano, terrier sedoso, springer spaniel, caniche estándar, Weimaraner, corgi galés, terrier blanco de West Highland, terrier de trigo, whippet, y terrier de Yorkshire.

Los investigadores también clasificaron estas razas en 10 grupos, de acuerdo con la «especialización conductual» dada por el American Kennel Club. Estos eran:

caza de aromas: basset hound, beagle, dachshund
Acompañamiento: bichon frise, Boston terrier, bulldog, Cavalier King Charles spaniel, keeshond, maltés, Yorkshire terrier.
pastoreo: border collie, Old English sheepdog, Welsh corgi, wheaten terrier
control de parásitos: Boston terrier, perro salchicha, Jack Russell terrier, schnauzer en miniatura, terrier sedoso, West Highland white terrier, wheaten terrier, Yorkshire terrier
la lucha deportiva: Boston terrier, boxeador, bulldog, pit bull bull
trabajo centinela: boxer, Doberman pinscher, keeshond, Lhasa apso, wheaten terrier
trabajo policial: boxeador, Doberman pinscher
recuperación de aves: cocker spaniel, puntero inglés, puntero alemán de pelo corto, golden retriever, labrador retriever, springer spaniel, caniche estándar
Caza a la vista: galgo, Weimaraner, whippet
guerra: boxeador, Doberman pinscher
Los investigadores dedujeron que las diferencias en el comportamiento estaban directamente relacionadas con las diferencias en la anatomía cerebral porque, explican, de no ser así, «la variación debería ser distribuida al azar a través de las regiones[cerebrales]».

En cambio, como lo indicaron las resonancias magnéticas, hubo diferencias en las mismas y distintas redes cerebrales entre las diferentes especies, lo que sugiere que podrían corresponder a las diferencias en los comportamientos seleccionados.