Las políticas de flexibilización laboral contra la crisis tienen un impacto negativo sobre la salud.
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Las políticas de flexibilización laboral contra la crisis tienen un impacto negativo sobre la salud.
Madrid, enero de 2011.- Un dictamen sobre la situación de salud en España presentado en la mañana del pasado miércoles por la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), trae a primer plano una dato conocido desde hace décadas pero al que no se presta atención: “Hay evidencia de que el desempleo y la inestabilidad laboral se asocian a trastornos de salud y mayor mortalidad”.
En esta novena entrega del Informe SESPAS, tiene periodicidad bianual, 56 expertos analizan la evidencia contrastada de que la salud no depende sólo ni fundamentalmente de la asistencia sanitaria, sino de las condiciones de vida y de trabajo en las que vivimos; es decir, la salud no mejora por incrementar el número de hospitales y centros de salud. Por el contrario, otros elementos sociales (condiciones de vida y de trabajo, educación, agua y saneamiento, vivienda y hábitos relacionados con la salud) inciden de manera determinante sobre nuestra salud presente y condicionan la futura. El principal objetivo del Informe SESPAS 2010 es contribuir al avance del principio: “Salud en todas las políticas”.
Dos capítulos del Informe SESPAS 2010 están dedicados a la relación entre trabajo y salud.
En el primero de ellos, “El reto de la globalización para la salud pública. El Estado del Bienestar y las desigualdades en salud”, del que son autores: Carles Muntaner, catedrático de la Facultad de Enfermería Lawrence S. Bloomberg de la Universidad de Toronto, en Canadá; Joan Benach, codirector de la Red de Condiciones de Empleo de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS); Haejoo Chung, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Corea del Sur; Edwin NG, de la Escuela de Salud Pública Dalta Lana de la Universidad de Toronto, de Canadá; y Ted Schrecker, del Instituto de Salud Pública de la Universidad de Ottawua, de Canadá, se abordan desde una perspectiva histórica las consecuencias de la globalización sobre la salud de los trabajadores y subrayan que desde la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS se ha señalado que “la injusticia social está matando gente a gran escala”. El progresivo debilitamiento del Estado del Bienestar en los países desarrollados y sus periféricos por la fuerte ofensiva neoliberal, ha llevado a las élites y las clases medias a la aceptación de la necesidad imperiosa de los mercados de trabajo flexibles como una clave de creación de empleo en contextos competitivos. La globalización -señalan-, ha tenido como consecuencia ganancias para algunos, pero sus efectos sobre los mercados de trabajo han conducido a un aumento de las desigualdades económicas, derivadas del traspaso de poder de los gobiernos al capital. Los cambios dinámicos en los mercados de trabajo de los países ricos mediante la reducción de las prestaciones de Seguridad Social para los desempleados y desfavorecidos, las pérdidas de empleo en el sector público, la inseguridad laboral, el empleo precario, el debilitamiento de las protecciones reglamentarias y el resurgimiento de la economía informal, han tenido como consecuencia diferentes problemas de salud que varían según los niveles de explotación, dominación y discriminación. Aunque persiste una evidente invisibilidad de estas consecuencias, los autores establecen como propuestas de intervención que los Estados tengan que considerar el impacto en la salud antes de tomar cualquier decisión sobre el mercado laboral, los modelos económicos o las condiciones de empleo y de trabajo. Igualmente proponen que se impulsen las investigaciones sobre las desigualdades en la salud relacionadas con el trabajo y que el sector sanitario asuma el rol de catalizador para promover la salud de la población trabajadora y sus familias.
Situación en España
El segundo capítulo del Informe SESPAS 2010 dedicado al trabajo como factor determinante de salud es “Mercado laboral y salud”, realizado por Ana M. García, técnico de investigación del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de Comisiones Obreras (CC.OO.) y profesora titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia. Entre los ejemplos que cita de situaciones negativas para la salud de los trabajadores se encuentra el denominado “presentismo”, caso de trabajadores temporales con más insatisfacción laboral y síntomas psicosomáticos pero con menos bajas debido a que acuden a trabajar incluso estando enfermos por temor a perder el empleo.
Esta experta considera que la situación del mercado laboral en España es preocupante para la salud por la alta tasa de desempleo (más del 20 por ciento de la población activa) y las condiciones más difíciles para los trabajadores manuales, las mujeres, los jóvenes, las personas inmigradas o las personas mayores que se quedan en paro. En sus conclusiones destaca que “la evidencia demuestra que si no hay buen sistema de protección social (por el lado de la seguridad) esta evolución del mercado laboral (hacia el lado de la flexibilidad) afectará muy negativamente a la salud y el bienestar de la población trabajadora y sus familias”.
El Informe SESPAS 2010 completo está disponible aquí.
Madrid, enero de 2011.- Un dictamen sobre la situación de salud en España presentado en la mañana del pasado miércoles por la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), trae a primer plano una dato conocido desde hace décadas pero al que no se presta atención: “Hay evidencia de que el desempleo y la inestabilidad laboral se asocian a trastornos de salud y mayor mortalidad”.
En esta novena entrega del Informe SESPAS, tiene periodicidad bianual, 56 expertos analizan la evidencia contrastada de que la salud no depende sólo ni fundamentalmente de la asistencia sanitaria, sino de las condiciones de vida y de trabajo en las que vivimos; es decir, la salud no mejora por incrementar el número de hospitales y centros de salud. Por el contrario, otros elementos sociales (condiciones de vida y de trabajo, educación, agua y saneamiento, vivienda y hábitos relacionados con la salud) inciden de manera determinante sobre nuestra salud presente y condicionan la futura. El principal objetivo del Informe SESPAS 2010 es contribuir al avance del principio: “Salud en todas las políticas”.
Dos capítulos del Informe SESPAS 2010 están dedicados a la relación entre trabajo y salud.
En el primero de ellos, “El reto de la globalización para la salud pública. El Estado del Bienestar y las desigualdades en salud”, del que son autores: Carles Muntaner, catedrático de la Facultad de Enfermería Lawrence S. Bloomberg de la Universidad de Toronto, en Canadá; Joan Benach, codirector de la Red de Condiciones de Empleo de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS); Haejoo Chung, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Corea del Sur; Edwin NG, de la Escuela de Salud Pública Dalta Lana de la Universidad de Toronto, de Canadá; y Ted Schrecker, del Instituto de Salud Pública de la Universidad de Ottawua, de Canadá, se abordan desde una perspectiva histórica las consecuencias de la globalización sobre la salud de los trabajadores y subrayan que desde la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS se ha señalado que “la injusticia social está matando gente a gran escala”. El progresivo debilitamiento del Estado del Bienestar en los países desarrollados y sus periféricos por la fuerte ofensiva neoliberal, ha llevado a las élites y las clases medias a la aceptación de la necesidad imperiosa de los mercados de trabajo flexibles como una clave de creación de empleo en contextos competitivos. La globalización -señalan-, ha tenido como consecuencia ganancias para algunos, pero sus efectos sobre los mercados de trabajo han conducido a un aumento de las desigualdades económicas, derivadas del traspaso de poder de los gobiernos al capital. Los cambios dinámicos en los mercados de trabajo de los países ricos mediante la reducción de las prestaciones de Seguridad Social para los desempleados y desfavorecidos, las pérdidas de empleo en el sector público, la inseguridad laboral, el empleo precario, el debilitamiento de las protecciones reglamentarias y el resurgimiento de la economía informal, han tenido como consecuencia diferentes problemas de salud que varían según los niveles de explotación, dominación y discriminación. Aunque persiste una evidente invisibilidad de estas consecuencias, los autores establecen como propuestas de intervención que los Estados tengan que considerar el impacto en la salud antes de tomar cualquier decisión sobre el mercado laboral, los modelos económicos o las condiciones de empleo y de trabajo. Igualmente proponen que se impulsen las investigaciones sobre las desigualdades en la salud relacionadas con el trabajo y que el sector sanitario asuma el rol de catalizador para promover la salud de la población trabajadora y sus familias.
Situación en España
El segundo capítulo del Informe SESPAS 2010 dedicado al trabajo como factor determinante de salud es “Mercado laboral y salud”, realizado por Ana M. García, técnico de investigación del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de Comisiones Obreras (CC.OO.) y profesora titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia. Entre los ejemplos que cita de situaciones negativas para la salud de los trabajadores se encuentra el denominado “presentismo”, caso de trabajadores temporales con más insatisfacción laboral y síntomas psicosomáticos pero con menos bajas debido a que acuden a trabajar incluso estando enfermos por temor a perder el empleo.
Esta experta considera que la situación del mercado laboral en España es preocupante para la salud por la alta tasa de desempleo (más del 20 por ciento de la población activa) y las condiciones más difíciles para los trabajadores manuales, las mujeres, los jóvenes, las personas inmigradas o las personas mayores que se quedan en paro. En sus conclusiones destaca que “la evidencia demuestra que si no hay buen sistema de protección social (por el lado de la seguridad) esta evolución del mercado laboral (hacia el lado de la flexibilidad) afectará muy negativamente a la salud y el bienestar de la población trabajadora y sus familias”.
El Informe SESPAS 2010 completo está disponible aquí.
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