Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos analizan los factores de las 250.000 muertes maternas que se producen anualmente en el África Subsahariana.
Madrid, febrero de 2010.- Gran parte de las 250.000 muertes maternas que se producen anualmente en el África Subsahariana podrían prevenirse fácilmente. Así se desprende de un estudio realizado por docentes de la Universidad Rey Juan Carlos en el que analizan los factores sanitarios, económicos y educacionales asociados a este fenómeno. “Los remedios médicos son bien conocidos. El reto, por tanto, no es sólo médico sino organizativo y estratégico”, asegura José Luis Álvarez, el autor principal de esta investigación, que acaba de ser publicada en la prestigiosa revista BMC Public Health. Y es que, a pesar de que uno de los retos del milenio que se fijó la ONU para 2015 es reducir en tres cuartos esta tasa, entre 1990 y 2005 los avances conseguidos son prácticamente nulos.
De los 20 países con el índice más alto, 19 están en el África Subsahariana. Tan sólo el 1% de las muertes maternas se producen en países desarrollados. En los 45 países de esta zona la tasa es de 885 por cada 100.000 nacimientos, cifra que llega a 2.100 en Sierra Leona. Se deben fundamentalmente a tres causas: hemorragias (el 34%), infecciones (10%) e hipertensión (9%). “El hecho de que la mayor parte de las defunciones tengan lugar durante el parto o como consecuencia de lo que ocurre durante el parto, pone de manifiesto lo importante que es la atención a la mujer durante este momento”, asegura el investigador, quien mantiene que por cada mujer que muere por estas causas, otras 20 sufren algún tipo de secuelas.
Sin embargo, la investigación pone de manifiesto que la mortalidad materna no sólo correlaciona con variables referentes al sistema de salud (como la atención prenatal o la atención médica durante el parto), sino también con factores económicos y educacionales, aspectos éstos que deberían ser tenidos en cuenta en las políticas preventivas. “Una variable como el nivel de alfabetización de las mujeres es determinante. Por ello, el esfuerzo de las organizaciones para lograr incrementar las tasas de alfabetización en estos países es crucial”, mantiene el investigador. Y añade: “Otro tanto ocurre con factores como la renta per cápita de la población, por lo que es difícil mejorar este problema sin tenerlos en cuenta”.
Los datos para la investigación fueron obtenidos entre 1997 y 2006 de la Organización Mundial de la Salud, UNICEF, el Banco Mundial y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.