“La proporción de una enfermera por médico en España en pleno siglo XXI es irracional, inútil e injustificable”

La Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC) denuncia el rol y el número actual de enfermeras españolas

 

Barcelona, mayo de 2012.- España está a la cola de Europa en número de enfermeras por cada 100.000 habitantes mientras que los médicos españoles se establecen en el podium europeo en cuanto a número de facultativos que ejercen.

Para la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC) éste déficit histórico, lejos de menguar, ha ido aumentando con el paso de los años siendo imprescindible y urgente evolucionar hacia otro tipo de gestión y modelo sanitario en el que el resultado no equivalga a que los profesionales de la enfermería trabajen en condiciones de desigualdad y que su labor sea minusvalorada por el sistema sanitario.

Según la Organización Mundial de la Salud existen en España 237.775 enfermeras, mientras que los médicos rozan los 200.000 profesionales que ejercen su profesión.  De esta paridad de porcentajes (54,2% de enfermeras frente a 45,58% de facultativos) se desprende un escenario que para el presidente de la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC), José Ramón Martínez es “irracional, inútil e injustificable”. Si bien hace tres décadas la proporción entre profesionales sanitarios españoles era de dos enfermeras por médico, la evolución de las cifras y el modelo del sistema y gasto sanitario han llevado a situaciones insostenibles “como en la enfermería comunitaria en las que la organización de algunos centros de salud, focalizada hacia la demanda asitencialista y medicalizada, ha provocado una asignación de una enfermera por cada dos o tres médicos”, confirma el Vicedecano de Coordinación académica de Enfermería y Movilidad de la Universidad de Alicante.

“Las últimas cifras y datos advierten que en Europa sólo Grecia y Bulgaria tienen una proporción de enfermeras/médicos menor”, comunica la presidencia de la AEC quien contextualiza que estos números y estadísticas deben verse cotejados con los compañeros de profesión a nivel europeo ya que nuestro país tiene un 34,2% menos de enfermeras que la media, ocupándo el lugar 22 en cuanto a este valor.  Según fuentes de la AEC, Institución decana en España de enfermería comunitaria, se apunta a que por Comunidades Autónomas tan sólo la Comunidad de Navarra supera la media europea por lo que se refiere a número de enfermeras por cada 100.000 habitantes con 900 profesionales, existiendo entre el resto de territorios nacionales grandes contrastes, como lo demuestra que la Autonomía de la Región de Murcia tenga un ratio de enfermeras de 348,61 por cada 100.000 ciudadanos.  Estas mismas fuentes describen que, en el otro lado de la balanza, España tiene un ratio de 445,38 médicos por cada 100.00 habitantes, lo que equivale a un 34,68% más que la media Europea, ocupándo el segundo lugar en cuanto a número de facultativos europeos, estando sólo por detrás de Europa.

Discriminación, crisis y soluciones

Entre este baile de cifras se ha cimentado recientemente la base de una de las reivindicaciones históricas de la enfermería española ya que, en la actualidad, se está formando la primera hornada de especialistas de Enfermería Familiar y Comunitaria.

Según la AEC el papel de la Enfermería Comunitaria representa el 25% del total de enfermeras de España por lo que una de cada cuatro enfermeras españolas, aquellas profesionales que se dedican en su día a día a la atención primaria del ciudadano, tendrá la oportunidad de ver avalado oficialmente su papel de formación y prevención para el autocuidado de la salud de las personas. “No obstante, no deja de ser curioso y paradójico que aún no exista planificación alguna que permita identificar de qué manera se integrarán estas profesionales en Atención Primaria y cómo se vertebrará su actividad especializada con la de las enfermeras comunitarias generalistas que trabajan actualmente en los centros de salud”, subraya el presidente de la AEC.

Para José Ramón Martínez “el problema no sólo es que en España se alcancen cotas en el que el ratio de enfermeras comunitarias sea hasta en un 43% inferior a la media Europea sino que el modelo sanitario nacional no escucha y discrimina el papel de la enfermera. Actualmente el presupuesto destinado a la Atención Primaria representa el 14% del total, siendo muy inferior al del nivel hospitalario”. De este modo, el presidente de la AEC explica que “la crisis económica y sanitaria representa el deficiente papel de gestión de los directivos responsables hasta la fecha, por lo que es urgente y necesario un cambio de roles y modelos. Aquí es donde entra en juego el papel de la enfermería que tiene que ser parte de los grupos de decisión y gestión sociosanitarios, que es una de las razones de ser y existir de esta profesión”.

Desde los órganos de dirección de la AEC se indican numerosas ventajas que los ciudadanos obtendrían consecuencia de la labor de coordinación y dirección sanitaria por parte de la enfermería. Un cumplimiento terapeútico más eficiente, una mejor atención sociosanitaria a la cronicidad y dependencia que representa el 70% del gasto sanitario, el equilibrio entre la utilización tecnológica y la atención personalizada al ciudadano con campañas de prevención y promoción de la salud, una gestión menos politizada, son, para esta Insitución científico-sanitaria, ejemplos evidentes de las ventajas de contar con la opinión profesional de la enfermera.

“Las enfermeras ya han tenido oportunidad de demostrar su capacidad gestora en los servicios de salud. La verdadera innovación reside en que seamos capaces de incorporar las muchas experiencias internacionales que ya existen y que, adecuadamente coordinadas, proporcionen suficientes elementos para hacer frente a los enormes problemas que tenemos a día de hoy en el sistema sanitario. La acción de enfermeras de práctica avanzada como proveedores principales ha logrado demostrar la gran eficiencia y calidad de su actuación. En España lo que nos falta es dejar que el modelo de capacitación y autorresponsabilidad de la población para los autocuidados, así como la educación enfocada a la promoción de hábitos saludables, sea ejercida y desarrollada también por la enfermería”, concluye José Ramón Martínez.