La RANM analiza el presente y el futuro de la radiocirugía
Sesión científica extraordinaria
La sesión, que se celebró este miércoles 14 de marzo abarcó el desarrollo de esta técnica y su perfeccionamiento a lo largo de medio siglo
- La Radiocirugía ha supuesto un avance clave en la mejora de la supervivencia de los pacientes con metástasis cerebral, la complicación que más impacta en la calidad de vida y que cada año afecta a unas 14.000 personas en España
- El desarrollo tecnológico en radiocirugía, su aplicación en las metástasis cerebrales y el papel del neurocirujano son algunos de los contenidos abordados
- Los expertos recuerdan que la Radiocirugía representa el ideal de la cirugía: actuar dentro del organismo evitando las hemorragias, el dolor o la infección
Madrid, marzo de 2012.- Desde que hace ya algo más de seis décadas la Radiocirugía empezara a utilizarse como una herramienta terapéutica más, se han ido desde entonces utilizando diferentes fuentes de energía, se ha ampliado su indicación en distintas enfermedades y ha traído esperanza a los pacientes oncológicos con metástasis cerebral. Para abordar las dificultades superadas a lo largo de los años, los logros obtenidos y los retos pendientes asociados a esta técnica, la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) ha organizado, en colaboración con el Instituto Madrileño de Oncología (IMO) y la Fundación Grupo IMO, la Sesión extraordinaria “Radiocirugía. Realidad y futuro”. El desarrollo tecnológico en radiocirugía, su aplicación en las metástasis cerebrales y el papel del neurocirujano son algunos de los contenidos abordados a lo largo de esta jornada coordinada por el profesor y Académico de Número Vicente Calatayud.
Como dice el neurocirujano José Samblás, presidente del Grupo IMO y su Fundación, con la radiocirugía nació un nuevo concepto: poder utilizar la radiación con la precisión de un instrumento quirúrgico. Dicho de otro modo: poder hacer cirugía con radiación en las profundidades del cerebro. El Diccionario de términos médicos de la RANM define en primer lugar la radiocirugía como la aplicación de radiones ionizantes procedentes de una fuente externa o de un implante radioactivo para conseguir la destrucción selectiva de una determinada zona anatómica. Una segunda acepción detalla que esta técnica, que contrariamente a lo que su nombre parece indicar no supone incisión quirúrgica, se utiliza en el tratamiento de tumores cerebrales y malformaciones arteriovenosas encefálicas. El profesor Calatayud recuerda que fue en 1949 cuando en Suecia el neurocirujano Lars Leksell introdujo, junto al radiólogo Bjorn Larsson, esta nueva estrategia con la cual se conseguían producir pequeñas lesiones tisulares semejantes a las quirúrgicas. Desde aquel año hasta la actualidad se han venido utilizando diferentes fuentes de energía.

De izq. a dcha.: Dr. Juan Antonio Barcia, catedrático de Neurocirugía de la Universidad Autónoma de Madrid; Dr. Dan Leksell, asesor de ELEKTA AB; Dr. Vicente Calatayud, profesor y académico de la Real Academia de Medicina; Dr. José Samblás, presidente del Grupo IMO y Dr. Kita Sallabanda, neurocirujano del Grupo IMO.
Según el Académico, uno de los hitos en la historia de la radiocirugía se produjo al empezar la década de los años ochenta del siglo pasado con el uso del acelerador lineal (LINAC), que supuso la aplicación de haces finos de radiaciones generados en unidades de megavoltaje. “De esta manera, se consiguió irradiar con dosis elevadas localizadas con precisión en una parte del organismo evitando dosis tóxicas en los tejidos adyacentes. Dicha precisión ha ido a más con el avance informático y la robótica, haciendo posible circundar el tumor sin dañar tejidos vecinos”, explica el doctor Calatayud.
Actualmente la Radiocirugía se utiliza en el tratamiento no invasivo y ambulatorio de lesiones neurológicas intracraneales, tumores malignos o benignos. También se ha mostrado eficaz su indicación en afecciones no oncológicas, como trastornos funcionales, malformaciones arteriovenosas así como la neuralgia del nervio trigésimo.
Desarrollo tecnológico
El doctor Dan Leksell, asesor senior de ELEKTA AB, aborda en esta jornada la Radiocirugía GammaKnife revisando su desarrollo desde mediados del siglo pasado hasta hoy. Asimismo, analiza las dificultades encontradas al tratar de establecer nuevas modalidades de tratamiento. En la sesión de la RANM, el doctor Samblás repasa el desarrollo tecnológico que ha experimentado la Radiocirugía, partiendo de las fuentes de telecobaltoterapia, pasando por los Rayos X y aceleradores de partículas, hasta llegar a los equipos robotizados como el sistema de Radiocirugía Robotizada – CyberKnife que se utilizan en el presente y que con un grado de precisión submilimétrica permite tratar tumores considerados hasta ahora inoperables eintratables con otros sistemas convencionales de Radioterapia. “Es este campo”, destaca el presidente del Grupo IMO, “para la aplicación de este tratamiento es necesaria la participación de equipos multidisciplinares formados por neurocirujanos, oncólogos radioterápicos, radiofísicos hospitalarios, físicos, radiólogos, técnicos, etc.”.
Avances frente a la metástasis cerebral
La conferencia dedicada a la aplicación de la radiocirugía en las metátasis cerebrales corre a cargo del doctor Kita Sallabanda, de la Unidad Funcional de Neuro del Grupo IMO. Este neurocirujano subraya los beneficios que ha traído esta técnica, junto con la cirugía clásica, en el incremento de la supervivencia de los pacientes con metástasis cerebrales. “La introducción de la Radioterapia Holocraneal, y sobre todo de la Radiocirugía, han contribuido a que los pacientes con metástasis cerebrales únicas lleguen a tener una supervivencia de 38 meses, y de hasta un año en los casos de metástasis múltiples, lo cual supone un paso de gigante”.
El papel del neurocirujano en la aplicación de esta técnica es analizado por el profesor Juan Antonio Barcia, catedrático y jefe del Servicio de neurocirugía del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, quien considera que la Radiocirugía representa “el ideal de la cirugía: la actuación puntual sobre una parte interna del cuerpo humano sin las barreras clásicas de la hemorragia, dolor e infección”. Este experto alerta sobre el riesgo que supone que la neurocirugía se super-especialice a través de las técnicas que domina cada cirujano (microcirugía, intervencionismo vascular o radiocirugía) en lugar de hacerse en función de la patología tratada.