El Hospital Niño Jesús forma en el tratamiento de la disfunción miccional. 

En el curso se ha abordado la uroterapia pediátrica.

España, febrero de 2012.- El hábito retenedor miccional, más frecuente en mujeres que en la población masculina, puede provocar importantes patologías urinarias y renales. En un curso organizado en el Hospital Niño Jesús se ha recordado la importancia de la prevención a través de una educación adecuada desde que se retira el pañal del niño y se ha enseñado, desde el punto de vista teórico y práctico en qué consiste la uroterapia pediátrica.

Entendido frecuente y popularmente como una peculiaridad, la retención miccional es un hábito erróneo que puede provocar tanto en adultos como en pacientes pediátricos enfermedades y consecuencias gravísimas. Por la relevancia que adquieren y la posibilidad de prevenirlas, los padres y el personal de guardería debe ser consciente de la necesidad de conseguir que los niños y sobre todo las niñas adquieran el hábito miccional adecuado, evitando retenciones constantes de orina.

“Los niños con este mal hábito adquirido, tienen vejigas muy grandes muy poca capacidad contráctil y en las que acaba fracasando el mecanismo de continencia, tanto el esfinteriano como el de los uréteres, y pueden provocar problemas porque, durante la retención, la orina retorna hacia arriba, o porque dejan restos en la vejiga produciendo infecciones urinarias de repetición que acaban afectando gravemente al aparato urinario”, explica el doctor Jorge Rodríguez de Alarcón, médico del equipo del Servicio de Cirugía Pediátrico del Hospital Niño Jesús, y organizador del curso “Uroterapia pediátrica en la micción disfuncional: de la teoría a la práctica”.

Re-educación como parte de la terapia

Las consecuencias pueden presentarse en la etapa adulta pero también y muy frecuentemente durante la infancia. Para poder resolverlas satisfactoriamente, hay que tratar no solo las infecciones o problemas derivados, sino implicarse en la reeducación o aprendizaje del hábito miccional del paciente.

En esta parte, fundamental de todo el proceso, es impresdindible la intervención de los profesionales de enfermería que, utilizando una herramienta informática fácil y divertida para los pacientes a través de un ordenador conectado al abdomen del paciente, aprenden a reconocer e interpretar correctamente los estímulos de micción. Este aprendizaje es parte proceso terapeútico que se conoce como uroterapia o biofeed back miccional.