Cerca del 90% de los médicos y enfermeros de Atención Primaria están altamente desmotivados.
- Por Noticias SEMERGEN
- Publicada: 1/02/2012
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Cerca del 90% de los médicos y enfermeros de Atención Primaria están altamente desmotivados.
SEMERGEN ha presentado el pasado lunes el “Análisis comparado de la situación de los médicos de AP y personal de enfermería de España”.
- Asturias, País Vasco, Murcia, Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra son las comunidades autónomas con mayor grado de satisfacción de estos profesionales
- El 54% de los médicos de AP está a favor de la prescripción enfermera, siempre y cuando se haga con el consenso del equipo sanitario y dentro de un protocolo de actuación
- 1 de cada 4 profesionales de AP ha sufrido agresiones en el último año por parte de los pacientes o sus acompañantes
- La mayor parte de los profesionales encuestados considera válido pero mejorable el actual modelo de AP
- Médicos y enfermeros ven necesaria la implantación de sistemas de corresponsabilidad del paciente
Madrid, febrero de 2012.- Existe un amplio descontento e insatisfacción entre los médicos de Atención Primaria (AP) de España. Se enfrentan día a día a consultas masificadas, sobrecarga de tareas burocráticas, claras dificultades en el acceso a determinados medios diagnósticos, escaso nivel de participación en la toma de decisiones sobre la gestión de los centros de salud y un nulo reconocimiento de la actividad asistencial que desempeñan por parte de las instituciones. En cuanto al personal de enfermería, es indudable que la reforma del primer nivel asistencial mejoró sus condiciones laborales y amplió sus perspectivas profesionales, pero nunca se ha llegado a establecer con mayor precisión el papel de este colectivo en AP.
Con el objetivo de analizar de forma genérica las condiciones en las que los médicos de AP y el personal de enfermería desarrollan su labor asistencial, los recursos con los que cuentan y la organización de la asistencia en las diferentes comunidades autónomas, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha elaborado el “Análisis comparado de la situación de los médicos de AP y personal de enfermería de España”, un estudio que nace con el “afán de facilitar a los decisores políticos información relevante y actualizada que sirva para orientarles en la toma de decisiones sobre alternativas posibles al modelo de AP de nuestro país”, apunta el doctor José Ignacio Cantero, vicesecretario de SEMERGEN y autor del trabajo. En la rueda de prensa de presentación del estudio también estuvieron presentes el doctor Julio Zarco, presidente de SEMERGEN, y el doctor Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería.
Condiciones de trabajo
Los resultados del análisis ponen de manifiesto un grado de satisfacción medio-alto por parte de médicos y personal de enfermería en relación con sus condiciones laborales (65% y 68% respectivamente) y su retribución económica (40% para ambos colectivos). Las comunidades autónomas cuyos profesionales se consideran mejor retribuidos se corresponden con aquellas en las que estos han manifestado sentirse más satisfechos con su situación laboral y donde se dan mayores porcentajes de acuerdo ante la posibilidad de que una parte del sueldo esté sujeto a incentivos previamente definidos y fácilmente medibles y evaluables (76% y 73%). Estas regiones son Asturias, País Vasco, Murcia, Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra. Los profesionales que desempeñan su labor en estas autonomías son los menos proclives a cambiar su actual relación laboral contractual (51% y 64%). También expresan mayoritariamente que deben ser incentivados por resultados en salud y, en segundo término, por número de pacientes atendidos.
Motivación personal, formación e investigación
El personal de enfermería se encuentra altamente satisfecho en cuanto a la planificación y organización del trabajo conjunto con el médico para la atención de sus pacientes. No obstante, ambos colectivos muestran un elevado grado desmotivación (88,8% y 89,6% respectivamente). Las opiniones expresadas por los profesionales consultados no hacen sino confirmar que la orientación de la carrera profesional se ha hecho de forma poco afortunada. Ésta debería basarse en la valoración y evaluación de aquellos aspectos inherentes al ejercicio de la profesión médica, especialmente en procesos de Desarrollo Profesional Continuo (DPC). Junto con la actividad asistencial, el DPC es lo que más destacan médicos y enfermeros. El DPC-AP, desarrollado por SEMERGEN, es conocido de forma mayoritaria por los médicos de AP encuestados y un alto porcentaje de éstos refiere estar realizándolo. Los profesionales han coincidido en afirmar que la investigación en AP es muy escasa (99,5% y 99,3%).
Carga de trabajo y relación médico-paciente
En relación con los aspectos asistenciales, el personal médico refiere estar sometido a una mayor sobrecarga asistencial que el personal de enfermería (91,1% y 65,5%). Los tiempos que los profesionales encuestados consideran necesarios para realizar primeras consultas y sucesivas son de 15 y 9 minutos respectivamente, en el caso de los médicos, y de 22 y 13 minutos para los enfermeros. La opinión de ambos colectivos es claramente favorable a la reorganización de las cargas de trabajo y responsabilidades dentro del equipo, de forma que se les descargue de la realización de determinadas tareas burocráticas. Los profesionales médicos se han mostrado mayoritariamente de acuerdo con la prescripción enfermera (el 54%), siempre y cuando se haga con el consenso del equipo sanitario y dentro de un protocolo de actuación. Uno de cada cuatro profesionales de AP (médicos y enfermeros) ha sufrido agresiones en el último año por parte de los pacientes o sus acompañantes (26% y 22%).
Cambio de modelo
La mayor parte de los profesionales encuestados considera válido pero mejorable el actual modelo de AP (77% y 83% respectivamente). A este respecto, en el análisis se plantean las siguientes líneas directrices para futuros cambios: una mayor participación del paciente, la implementación de algún sistema de corresponsabilidad y la gestión conjunta e integrada de AP y atención hospitalaria, considerando que esta última opción mejoraría especialmente aspectos tales como la accesibilidad, la calidad asistencial, la disminución de la burocracia, una mayor dotación de recursos y, en general, la eficiencia del sistema. En relación con las nuevas fórmulas de gestión, sólo una tercera parte de los profesionales encuestados afirman conocer alguna de estas fórmulas (35% y 25%), decantándose mayoritariamente por las Unidades de Gestión Clínica (UGC).
Recursos
La mayoría de los profesionales de AP están de acuerdo en que la prioridad de acceso a las pruebas diagnósticas sea la misma que la de sus homólogos hospitalarios. A este respecto, existen importantes desigualdades entre las diferentes comunidades autónomas, sobre todo con respecto al uso de la mamografía, la ecocardiografía o el TAC. Por su parte, las técnicas y procedimientos que realiza el personal de enfermería en AP resultan adecuados para una gran mayoría de los enfermeros encuestados (68%). Con respecto a los recursos humanos, tanto médicos como personal de enfermería consideran de forma unánime que los centros de salud necesitan más personal (60% y 62% respectivamente) y mejor equipamiento en tecnologías de la comunicación (41% para ambos colectivos). Su opinión sobre las consultas no presenciales se muestra claramente a favor de la implantación de la consulta telefónica.
Organización
Los médicos y enfermeros encuestados consideran mayoritariamente (59,20% y 66,8% respectivamente) que el eje del sistema sanitario lo constituyen los profesionales sanitarios y los pacientes por igual. Ambos colectivos se muestran de acuerdo en un 50% en que la gestión de las áreas se encargue a expertos en gestión sanitaria, sean o no médicos. También expresan de manera mayoritaria su firme deseo de desvincular la gestión sanitaria de los avatares y cambios políticos que tienen lugar con la periodicidad que marcan las urnas. Los dos estamentos están de acuerdo en que se definan las funciones del personal de los centros de salud y se asignen por escrito dichas tareas.
Aparte de la necesidad de realizar campañas de educación sanitaria dirigidas a la población general, los médicos y enfermeros de AP ven necesaria la implantación de sistemas de corresponsabilidad del paciente (86% y 75,4% respectivamente). El análisis muestra que el principal objetivo de los profesionales encuestados para con esta medida no es otro que reducir la utilización innecesaria de los servicios sanitarios (79% y 72%). Sobre su forma de implementación, ambos colectivos muestran mayor grado de acuerdo en que se pague por consulta o acto médico (47,40% y 31,40%), mediante `tickets’ moderadores por consultas innecesarias (33% y 39%) y por la realización de pruebas a petición del paciente sin orden médica (10% y 15%).
Áreas de mejora en el ámbito de la Atención Primaria
La AP debe influir en el sistema sanitario para que este sea eficiente y sostenible. Esta influencia se logra con la implicación de los profesionales en la gestión y en su capacidad para mejorar la accesibilidad y resolución de las necesidades sanitarias del ciudadano. En este contexto, es necesario plantearse como objetivos el modernizar, reordenar y potenciar la AP para adecuar la oferta de servicios a las necesidades, demandas y expectativas de la población. Estos objetivos deben ser orientados a los ciudadanos, a los profesionales y a la organización y gestión de los servicios. Cualquier cambio debe contar con el consenso de los profesionales involucrados y la participación de los ciudadanos.
En base a los resultados obtenidos en el estudio y teniendo como referencia la discusión y comentarios extraídos de los mismos, se plantean a continuación algunas ideas generales sobre determinados aspectos tendentes a la mejora de la organización, estructura y actividad asistencial en el ámbito de la AP.
1. Profesionalización de la gestión
Es importante desvincular la gestión sanitaria de los cambios políticos que se suceden con la periodicidad que marcan las urnas. Los gerentes dependen en exceso del poder político, y esto disminuye su profesionalización, capacidad de acción y, lo que es más importante, impide la necesaria planificación de la gestión sanitaria a medio y largo plazo. Es necesario articular fórmulas de relación contractual de los cargos directivos con la administración correspondiente, de forma que estos sean evaluados por sus resultados y, llegado el caso, desvinculados de la gestión por el mal resultado de esta, pero siempre mediante informe convenientemente razonado, y no por causa de su afiliación política. La puesta en funcionamiento de escuelas de directivos contribuiría sin duda a esta necesaria profesionalización de la gestión.
2. Incremento del presupuesto destinado a la AP
Destinar un 25% del gasto sanitario a la AP es uno de los principales objetivos, y objeto de reivindicación de las sociedades científicas (SS.CC.), OMC, asociaciones y demás agentes e instituciones relacionadas con este ámbito asistencial. Es importante, y así se propugna, no prefijar un porcentaje concreto como objetivo, sino trabajar sobre la idea de que la AP debe disponer de los recursos necesarios y con el porcentaje necesario, sobre el presupuesto sanitario total, para garantizar una prestación eficiente y de calidad en este ámbito asistencial.
3. Reparto de funciones y asignación de nuevos roles
Los cambios sociales y tecnológicos acaecidos en los últimos años hacen necesario un reparto de funciones entre los profesionales sanitarios, así como la asignación de nuevos roles a otros estamentos no sanitarios que integran el personal de los Centros de Salud. El encorsetamiento en la delimitación de funciones entre el personal no sanitario impide avanzar en la tarea de prestar una asistencia más ágil y dinámica en los centros de AP. Sin embargo, las nuevas tecnologías permiten, en caso necesario, rápido acceso a la información y un mejor desarrollo de nuevas capacidades y funciones por parte del personal auxiliar. Se hace necesario, y así se plantea, la unificación de las categorías de auxiliar administrativo y de celador en una sola que podría denominarse de personal auxiliar, o personal de servicios múltiples. Asimismo, es importante para el personal de enfermería desarrollar plenamente sus capacidades y funciones asistenciales. La nueva especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria va a contribuir a potenciar las funciones de este personal, al definir las competencias necesarias para su práctica asistencial en el ámbito de la Atención Primaria.
4. Campañas de educación sanitaria
Es importante la puesta en marcha de campañas educativas para facilitar información al ciudadano sobre la utilización de los recursos sanitarios que el sistema pone a su disposición y el buen uso de los mismos, para evitar así la saturación del sistema por procesos banales que generan consultas innecesarias. Es fundamental orientar al ciudadano sobre cómo utilizar los cauces adecuados en función de que sus necesidades de salud sean demorables o no demorables, acudiendo cuando sea necesario a los servicios de asistencia urgente, bien de AP o de Atención Hospitalaria. Un paciente bien informado se responsabilizará más del cuidado de su salud y de seguir los tratamientos prescritos, por tanto, su estado de salud será mejor y necesitará acudir menos veces a consulta.
5. La corresponsabilidad del paciente
Es muy importante la participación de los profesionales de la salud en el proceso de garantizar el acceso a esta de la población. Su responsabilidad es educar para la salud, prevenir las enfermedades y dar, por supuesto, la atención médica con la calidad, oportunidad y accesibilidad necesarias. Dicho esto, al paciente le corresponde una gran parte de la responsabilidad de su salud. La mejor forma de conseguir una sociedad más sana no es construir más hospitales o centros de AP, sino que la población asuma unos estilos de vida más saludables. Está demostrado que la corresponsabilidad del paciente con su patología mejora los resultados clínicos. Los ciudadanos deben asumir sus deberes en materia de salud, que pasan por el adecuado uso de los recursos sanitarios, la responsabilidad personal con su salud y la colaboración con las autoridades sanitarias. Los derechos de los ciudadanos en el ámbito de la sanidad se refuerzan no sólo ejerciéndolos, sino también asumiendo sus deberes en relación al cuidado de su salud y en el uso adecuado de los recursos sanitarios.
6. Consultas no presenciales: consultas on-line
Es importante facilitar esta accesibilidad electrónica de los ciudadanos, propiciando la plena integración de las comunicaciones electrónicas entre pacientes y profesionales del sistema sanitario. Se trata, por tanto, de que los médicos y personal de enfermería incorporen en sus agendas, de forma reglada, el espacio necesario para atender a las consultas telefónicas o responder a los correos electrónicos de sus pacientes. Esto no sólo mejora y amplía la comunicación sino que facilita la resolución de dudas y consultas evitando así traslados y desplazamientos innecesarios.
7. Recursos humanos
La escasez de médicos en España es un hecho constatado en numerosas ocasiones por las instituciones, entre ellas por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), el cual elaboró un estudio en el que puso de manifiesto las carencias de profesionales en las diferentes especialidades médicas. Este déficit de especialistas es aún más visible en AP, al ser la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria una de las especialidades médicas que ocupa los primeros lugares en el ranking de las menos demandadas año tras año por los médicos en formación. A la vista de esto, se hace necesario un redimensionamiento de las plantillas, tanto de médicos como de personal de enfermería en AP, para una mejor redistribución de cupos en función de sobrecargas asistenciales, mayor frecuentación por población envejecida, proximidad o lejanía al Centro de Salud, etc. En definitiva, es importante avanzar no sólo en un incremento de los recursos humanos, sino en una mejor distribución de los mismos, adaptando estos a las necesidades asistenciales y de salud de cada territorio. La distribución de profesionales siguiendo criterios estrictamente poblacionales debe revisarse por inadecuados, debido a los cambios sociodemográficos que se han producido en los últimos años.
8. Acceso a pruebas diagnósticas
El acceso a pruebas diagnósticas por el médico de AP presenta importantes desigualdades según la comunidad autónoma donde se realice la actividad asistencial. Este acceso debe ser sin restricciones, el médico de AP es el gestor integral del caso que presenta el paciente, por tanto, debe estar en disposición de solicitar aquellas pruebas que considere necesarias para gestionar individualmente cada proceso. Las demoras en la entrega de los resultados de pruebas diagnósticas implican un incremento innecesario del gasto sanitario, especialmente en aquellos casos de pacientes en incapacidad temporal (IT) que están en espera de esos resultados para iniciar o modificar tratamientos ya existentes.
9. Uso generalizado de nuevas tecnologías
Avanzar decididamente en la implantación de las nuevas tecnologías de la comunicación e información en AP es una necesidad urgente. Aspectos como la receta electrónica o la historia clínica electrónica deben implantarse de forma progresiva y sin pausa en todas las CC.AA. Las desigualdades existentes en el acceso a Internet desde los Centros de Salud de las diferentes comunidades autónomas deben desaparecer. En la era de la información globalizada, el acceso sin limitaciones a Internet por los profesionales de AP no sólo es necesario, sino imprescindible. La implantación de la historia clínica electrónica en todo el SNS es una necesidad inaplazable, no sólo para el paciente, en cuanto que le permite acreditar sus necesidades de tratamiento en cualquier CC.AA. a la que se desplace, sino para el profesional que le atiende fuera de su lugar de residencia, al poder disponer de datos relevantes (alergias, antecedentes personales, etc.).
10. Descentralización de la gestión
El médico de AP debe tener una participación más activa en los procesos asistenciales y en los recursos necesarios para el desarrollo de los mismos en base a elevados criterios de calidad. El médico debe gestionar los componentes del proceso asistencial: tiempos de consulta, tiempo asignado por paciente, derivaciones e interconsulta con otros especialistas, cuándo y a dónde derivar, esto es, libertad de elección de especialistas, gestión de avisos domiciliarios, periodos formativos y docentes etc. Igualmente es importante la participación activa del profesional en la gestión activa de los recursos materiales y humanos necesarios. Fórmulas de participación activa de los profesionales en la gestión se están llevando a cabo a través de las EBA, con resultados aún no concluyentes en cuanto a resultados en salud de la zona de salud gestionada. Sin embargo, estas entidades asociativas pueden constituir un punto de partida para el desarrollo de nuevas fórmulas de gestión con una participación activa del médico en la gestión de los Centros de Salud.
11. Potenciar la investigación en AP
Es necesario potenciar la investigación en AP, y ello pasa por la puesta en marcha de estructuras investigadoras en red para poder abrir nuevas líneas de trabajo, y la creación de alianzas ínter centros, así como estructuras estables y servicios de apoyo al investigador en metodología de investigación y conocimientos estadísticos. Todo esto debe ir simultaneado con financiación, formación y tiempo disponible para que los profesionales de AP puedan desarrollar buenos proyectos de investigación.
Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN)
SEMERGEN es la sociedad científica pionera de la Atención Primaria en España, con 38 años de experiencia. Se estableció con el objetivo fundamental de promocionar la Medicina de Familia, mediante el mantenimiento y mejora de la competencia profesional de los médicos, fomentando la investigación y facilitando la formación continuada del médico con el fin de mantener la calidad en el cuidado de la salud de los ciudadanos.
En la actualidad, SEMERGEN cuenta con más de diez mil socios, y está presente en todos los ámbitos profesionales, siendo la sociedad científica que aglutina a la mayoría médicos que trabajan en Atención Primaria.
Dispone de 17 delegaciones autonómicas y celebra elecciones democráticas cada 4 años. En 1999 se creó la Fundación SEMERGEN. Este año celebrará su 34º Congreso Nacional, además de decenas de congresos autonómicos.
SEMERGEN ha presentado el pasado lunes el “Análisis comparado de la situación de los médicos de AP y personal de enfermería de España”.
- Asturias, País Vasco, Murcia, Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra son las comunidades autónomas con mayor grado de satisfacción de estos profesionales
- El 54% de los médicos de AP está a favor de la prescripción enfermera, siempre y cuando se haga con el consenso del equipo sanitario y dentro de un protocolo de actuación
- 1 de cada 4 profesionales de AP ha sufrido agresiones en el último año por parte de los pacientes o sus acompañantes
- La mayor parte de los profesionales encuestados considera válido pero mejorable el actual modelo de AP
- Médicos y enfermeros ven necesaria la implantación de sistemas de corresponsabilidad del paciente
Madrid, febrero de 2012.- Existe un amplio descontento e insatisfacción entre los médicos de Atención Primaria (AP) de España. Se enfrentan día a día a consultas masificadas, sobrecarga de tareas burocráticas, claras dificultades en el acceso a determinados medios diagnósticos, escaso nivel de participación en la toma de decisiones sobre la gestión de los centros de salud y un nulo reconocimiento de la actividad asistencial que desempeñan por parte de las instituciones. En cuanto al personal de enfermería, es indudable que la reforma del primer nivel asistencial mejoró sus condiciones laborales y amplió sus perspectivas profesionales, pero nunca se ha llegado a establecer con mayor precisión el papel de este colectivo en AP.
Con el objetivo de analizar de forma genérica las condiciones en las que los médicos de AP y el personal de enfermería desarrollan su labor asistencial, los recursos con los que cuentan y la organización de la asistencia en las diferentes comunidades autónomas, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha elaborado el “Análisis comparado de la situación de los médicos de AP y personal de enfermería de España”, un estudio que nace con el “afán de facilitar a los decisores políticos información relevante y actualizada que sirva para orientarles en la toma de decisiones sobre alternativas posibles al modelo de AP de nuestro país”, apunta el doctor José Ignacio Cantero, vicesecretario de SEMERGEN y autor del trabajo. En la rueda de prensa de presentación del estudio también estuvieron presentes el doctor Julio Zarco, presidente de SEMERGEN, y el doctor Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería.
De izquierda a derecha: Dra. Paloma Casado, vicepresidenta primera de SEMERGEN, Dr. Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería de España, Dr. Julio Zarco, presidente de SEMERGEN, Dr. Ignacio Cantero, vicesecretario de SEMERGEN
Condiciones de trabajo
Los resultados del análisis ponen de manifiesto un grado de satisfacción medio-alto por parte de médicos y personal de enfermería en relación con sus condiciones laborales (65% y 68% respectivamente) y su retribución económica (40% para ambos colectivos). Las comunidades autónomas cuyos profesionales se consideran mejor retribuidos se corresponden con aquellas en las que estos han manifestado sentirse más satisfechos con su situación laboral y donde se dan mayores porcentajes de acuerdo ante la posibilidad de que una parte del sueldo esté sujeto a incentivos previamente definidos y fácilmente medibles y evaluables (76% y 73%). Estas regiones son Asturias, País Vasco, Murcia, Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra. Los profesionales que desempeñan su labor en estas autonomías son los menos proclives a cambiar su actual relación laboral contractual (51% y 64%). También expresan mayoritariamente que deben ser incentivados por resultados en salud y, en segundo término, por número de pacientes atendidos.
Motivación personal, formación e investigación
El personal de enfermería se encuentra altamente satisfecho en cuanto a la planificación y organización del trabajo conjunto con el médico para la atención de sus pacientes. No obstante, ambos colectivos muestran un elevado grado desmotivación (88,8% y 89,6% respectivamente). Las opiniones expresadas por los profesionales consultados no hacen sino confirmar que la orientación de la carrera profesional se ha hecho de forma poco afortunada. Ésta debería basarse en la valoración y evaluación de aquellos aspectos inherentes al ejercicio de la profesión médica, especialmente en procesos de Desarrollo Profesional Continuo (DPC). Junto con la actividad asistencial, el DPC es lo que más destacan médicos y enfermeros. El DPC-AP, desarrollado por SEMERGEN, es conocido de forma mayoritaria por los médicos de AP encuestados y un alto porcentaje de éstos refiere estar realizándolo. Los profesionales han coincidido en afirmar que la investigación en AP es muy escasa (99,5% y 99,3%).
Carga de trabajo y relación médico-paciente
En relación con los aspectos asistenciales, el personal médico refiere estar sometido a una mayor sobrecarga asistencial que el personal de enfermería (91,1% y 65,5%). Los tiempos que los profesionales encuestados consideran necesarios para realizar primeras consultas y sucesivas son de 15 y 9 minutos respectivamente, en el caso de los médicos, y de 22 y 13 minutos para los enfermeros. La opinión de ambos colectivos es claramente favorable a la reorganización de las cargas de trabajo y responsabilidades dentro del equipo, de forma que se les descargue de la realización de determinadas tareas burocráticas. Los profesionales médicos se han mostrado mayoritariamente de acuerdo con la prescripción enfermera (el 54%), siempre y cuando se haga con el consenso del equipo sanitario y dentro de un protocolo de actuación. Uno de cada cuatro profesionales de AP (médicos y enfermeros) ha sufrido agresiones en el último año por parte de los pacientes o sus acompañantes (26% y 22%).
Cambio de modelo
La mayor parte de los profesionales encuestados considera válido pero mejorable el actual modelo de AP (77% y 83% respectivamente). A este respecto, en el análisis se plantean las siguientes líneas directrices para futuros cambios: una mayor participación del paciente, la implementación de algún sistema de corresponsabilidad y la gestión conjunta e integrada de AP y atención hospitalaria, considerando que esta última opción mejoraría especialmente aspectos tales como la accesibilidad, la calidad asistencial, la disminución de la burocracia, una mayor dotación de recursos y, en general, la eficiencia del sistema. En relación con las nuevas fórmulas de gestión, sólo una tercera parte de los profesionales encuestados afirman conocer alguna de estas fórmulas (35% y 25%), decantándose mayoritariamente por las Unidades de Gestión Clínica (UGC).
Recursos
La mayoría de los profesionales de AP están de acuerdo en que la prioridad de acceso a las pruebas diagnósticas sea la misma que la de sus homólogos hospitalarios. A este respecto, existen importantes desigualdades entre las diferentes comunidades autónomas, sobre todo con respecto al uso de la mamografía, la ecocardiografía o el TAC. Por su parte, las técnicas y procedimientos que realiza el personal de enfermería en AP resultan adecuados para una gran mayoría de los enfermeros encuestados (68%). Con respecto a los recursos humanos, tanto médicos como personal de enfermería consideran de forma unánime que los centros de salud necesitan más personal (60% y 62% respectivamente) y mejor equipamiento en tecnologías de la comunicación (41% para ambos colectivos). Su opinión sobre las consultas no presenciales se muestra claramente a favor de la implantación de la consulta telefónica.
Organización
Los médicos y enfermeros encuestados consideran mayoritariamente (59,20% y 66,8% respectivamente) que el eje del sistema sanitario lo constituyen los profesionales sanitarios y los pacientes por igual. Ambos colectivos se muestran de acuerdo en un 50% en que la gestión de las áreas se encargue a expertos en gestión sanitaria, sean o no médicos. También expresan de manera mayoritaria su firme deseo de desvincular la gestión sanitaria de los avatares y cambios políticos que tienen lugar con la periodicidad que marcan las urnas. Los dos estamentos están de acuerdo en que se definan las funciones del personal de los centros de salud y se asignen por escrito dichas tareas.
Aparte de la necesidad de realizar campañas de educación sanitaria dirigidas a la población general, los médicos y enfermeros de AP ven necesaria la implantación de sistemas de corresponsabilidad del paciente (86% y 75,4% respectivamente). El análisis muestra que el principal objetivo de los profesionales encuestados para con esta medida no es otro que reducir la utilización innecesaria de los servicios sanitarios (79% y 72%). Sobre su forma de implementación, ambos colectivos muestran mayor grado de acuerdo en que se pague por consulta o acto médico (47,40% y 31,40%), mediante `tickets’ moderadores por consultas innecesarias (33% y 39%) y por la realización de pruebas a petición del paciente sin orden médica (10% y 15%).
Áreas de mejora en el ámbito de la Atención Primaria
La AP debe influir en el sistema sanitario para que este sea eficiente y sostenible. Esta influencia se logra con la implicación de los profesionales en la gestión y en su capacidad para mejorar la accesibilidad y resolución de las necesidades sanitarias del ciudadano. En este contexto, es necesario plantearse como objetivos el modernizar, reordenar y potenciar la AP para adecuar la oferta de servicios a las necesidades, demandas y expectativas de la población. Estos objetivos deben ser orientados a los ciudadanos, a los profesionales y a la organización y gestión de los servicios. Cualquier cambio debe contar con el consenso de los profesionales involucrados y la participación de los ciudadanos.
En base a los resultados obtenidos en el estudio y teniendo como referencia la discusión y comentarios extraídos de los mismos, se plantean a continuación algunas ideas generales sobre determinados aspectos tendentes a la mejora de la organización, estructura y actividad asistencial en el ámbito de la AP.
1. Profesionalización de la gestión
Es importante desvincular la gestión sanitaria de los cambios políticos que se suceden con la periodicidad que marcan las urnas. Los gerentes dependen en exceso del poder político, y esto disminuye su profesionalización, capacidad de acción y, lo que es más importante, impide la necesaria planificación de la gestión sanitaria a medio y largo plazo. Es necesario articular fórmulas de relación contractual de los cargos directivos con la administración correspondiente, de forma que estos sean evaluados por sus resultados y, llegado el caso, desvinculados de la gestión por el mal resultado de esta, pero siempre mediante informe convenientemente razonado, y no por causa de su afiliación política. La puesta en funcionamiento de escuelas de directivos contribuiría sin duda a esta necesaria profesionalización de la gestión.
2. Incremento del presupuesto destinado a la AP
Destinar un 25% del gasto sanitario a la AP es uno de los principales objetivos, y objeto de reivindicación de las sociedades científicas (SS.CC.), OMC, asociaciones y demás agentes e instituciones relacionadas con este ámbito asistencial. Es importante, y así se propugna, no prefijar un porcentaje concreto como objetivo, sino trabajar sobre la idea de que la AP debe disponer de los recursos necesarios y con el porcentaje necesario, sobre el presupuesto sanitario total, para garantizar una prestación eficiente y de calidad en este ámbito asistencial.
3. Reparto de funciones y asignación de nuevos roles
Los cambios sociales y tecnológicos acaecidos en los últimos años hacen necesario un reparto de funciones entre los profesionales sanitarios, así como la asignación de nuevos roles a otros estamentos no sanitarios que integran el personal de los Centros de Salud. El encorsetamiento en la delimitación de funciones entre el personal no sanitario impide avanzar en la tarea de prestar una asistencia más ágil y dinámica en los centros de AP. Sin embargo, las nuevas tecnologías permiten, en caso necesario, rápido acceso a la información y un mejor desarrollo de nuevas capacidades y funciones por parte del personal auxiliar. Se hace necesario, y así se plantea, la unificación de las categorías de auxiliar administrativo y de celador en una sola que podría denominarse de personal auxiliar, o personal de servicios múltiples. Asimismo, es importante para el personal de enfermería desarrollar plenamente sus capacidades y funciones asistenciales. La nueva especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria va a contribuir a potenciar las funciones de este personal, al definir las competencias necesarias para su práctica asistencial en el ámbito de la Atención Primaria.
4. Campañas de educación sanitaria
Es importante la puesta en marcha de campañas educativas para facilitar información al ciudadano sobre la utilización de los recursos sanitarios que el sistema pone a su disposición y el buen uso de los mismos, para evitar así la saturación del sistema por procesos banales que generan consultas innecesarias. Es fundamental orientar al ciudadano sobre cómo utilizar los cauces adecuados en función de que sus necesidades de salud sean demorables o no demorables, acudiendo cuando sea necesario a los servicios de asistencia urgente, bien de AP o de Atención Hospitalaria. Un paciente bien informado se responsabilizará más del cuidado de su salud y de seguir los tratamientos prescritos, por tanto, su estado de salud será mejor y necesitará acudir menos veces a consulta.
5. La corresponsabilidad del paciente
Es muy importante la participación de los profesionales de la salud en el proceso de garantizar el acceso a esta de la población. Su responsabilidad es educar para la salud, prevenir las enfermedades y dar, por supuesto, la atención médica con la calidad, oportunidad y accesibilidad necesarias. Dicho esto, al paciente le corresponde una gran parte de la responsabilidad de su salud. La mejor forma de conseguir una sociedad más sana no es construir más hospitales o centros de AP, sino que la población asuma unos estilos de vida más saludables. Está demostrado que la corresponsabilidad del paciente con su patología mejora los resultados clínicos. Los ciudadanos deben asumir sus deberes en materia de salud, que pasan por el adecuado uso de los recursos sanitarios, la responsabilidad personal con su salud y la colaboración con las autoridades sanitarias. Los derechos de los ciudadanos en el ámbito de la sanidad se refuerzan no sólo ejerciéndolos, sino también asumiendo sus deberes en relación al cuidado de su salud y en el uso adecuado de los recursos sanitarios.
6. Consultas no presenciales: consultas on-line
Es importante facilitar esta accesibilidad electrónica de los ciudadanos, propiciando la plena integración de las comunicaciones electrónicas entre pacientes y profesionales del sistema sanitario. Se trata, por tanto, de que los médicos y personal de enfermería incorporen en sus agendas, de forma reglada, el espacio necesario para atender a las consultas telefónicas o responder a los correos electrónicos de sus pacientes. Esto no sólo mejora y amplía la comunicación sino que facilita la resolución de dudas y consultas evitando así traslados y desplazamientos innecesarios.
7. Recursos humanos
La escasez de médicos en España es un hecho constatado en numerosas ocasiones por las instituciones, entre ellas por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), el cual elaboró un estudio en el que puso de manifiesto las carencias de profesionales en las diferentes especialidades médicas. Este déficit de especialistas es aún más visible en AP, al ser la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria una de las especialidades médicas que ocupa los primeros lugares en el ranking de las menos demandadas año tras año por los médicos en formación. A la vista de esto, se hace necesario un redimensionamiento de las plantillas, tanto de médicos como de personal de enfermería en AP, para una mejor redistribución de cupos en función de sobrecargas asistenciales, mayor frecuentación por población envejecida, proximidad o lejanía al Centro de Salud, etc. En definitiva, es importante avanzar no sólo en un incremento de los recursos humanos, sino en una mejor distribución de los mismos, adaptando estos a las necesidades asistenciales y de salud de cada territorio. La distribución de profesionales siguiendo criterios estrictamente poblacionales debe revisarse por inadecuados, debido a los cambios sociodemográficos que se han producido en los últimos años.
8. Acceso a pruebas diagnósticas
El acceso a pruebas diagnósticas por el médico de AP presenta importantes desigualdades según la comunidad autónoma donde se realice la actividad asistencial. Este acceso debe ser sin restricciones, el médico de AP es el gestor integral del caso que presenta el paciente, por tanto, debe estar en disposición de solicitar aquellas pruebas que considere necesarias para gestionar individualmente cada proceso. Las demoras en la entrega de los resultados de pruebas diagnósticas implican un incremento innecesario del gasto sanitario, especialmente en aquellos casos de pacientes en incapacidad temporal (IT) que están en espera de esos resultados para iniciar o modificar tratamientos ya existentes.
9. Uso generalizado de nuevas tecnologías
Avanzar decididamente en la implantación de las nuevas tecnologías de la comunicación e información en AP es una necesidad urgente. Aspectos como la receta electrónica o la historia clínica electrónica deben implantarse de forma progresiva y sin pausa en todas las CC.AA. Las desigualdades existentes en el acceso a Internet desde los Centros de Salud de las diferentes comunidades autónomas deben desaparecer. En la era de la información globalizada, el acceso sin limitaciones a Internet por los profesionales de AP no sólo es necesario, sino imprescindible. La implantación de la historia clínica electrónica en todo el SNS es una necesidad inaplazable, no sólo para el paciente, en cuanto que le permite acreditar sus necesidades de tratamiento en cualquier CC.AA. a la que se desplace, sino para el profesional que le atiende fuera de su lugar de residencia, al poder disponer de datos relevantes (alergias, antecedentes personales, etc.).
10. Descentralización de la gestión
El médico de AP debe tener una participación más activa en los procesos asistenciales y en los recursos necesarios para el desarrollo de los mismos en base a elevados criterios de calidad. El médico debe gestionar los componentes del proceso asistencial: tiempos de consulta, tiempo asignado por paciente, derivaciones e interconsulta con otros especialistas, cuándo y a dónde derivar, esto es, libertad de elección de especialistas, gestión de avisos domiciliarios, periodos formativos y docentes etc. Igualmente es importante la participación activa del profesional en la gestión activa de los recursos materiales y humanos necesarios. Fórmulas de participación activa de los profesionales en la gestión se están llevando a cabo a través de las EBA, con resultados aún no concluyentes en cuanto a resultados en salud de la zona de salud gestionada. Sin embargo, estas entidades asociativas pueden constituir un punto de partida para el desarrollo de nuevas fórmulas de gestión con una participación activa del médico en la gestión de los Centros de Salud.
11. Potenciar la investigación en AP
Es necesario potenciar la investigación en AP, y ello pasa por la puesta en marcha de estructuras investigadoras en red para poder abrir nuevas líneas de trabajo, y la creación de alianzas ínter centros, así como estructuras estables y servicios de apoyo al investigador en metodología de investigación y conocimientos estadísticos. Todo esto debe ir simultaneado con financiación, formación y tiempo disponible para que los profesionales de AP puedan desarrollar buenos proyectos de investigación.
Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN)
SEMERGEN es la sociedad científica pionera de la Atención Primaria en España, con 38 años de experiencia. Se estableció con el objetivo fundamental de promocionar la Medicina de Familia, mediante el mantenimiento y mejora de la competencia profesional de los médicos, fomentando la investigación y facilitando la formación continuada del médico con el fin de mantener la calidad en el cuidado de la salud de los ciudadanos.
En la actualidad, SEMERGEN cuenta con más de diez mil socios, y está presente en todos los ámbitos profesionales, siendo la sociedad científica que aglutina a la mayoría médicos que trabajan en Atención Primaria.
Dispone de 17 delegaciones autonómicas y celebra elecciones democráticas cada 4 años. En 1999 se creó la Fundación SEMERGEN. Este año celebrará su 34º Congreso Nacional, además de decenas de congresos autonómicos.
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