Una buena parte de los pacientes que llegan con demencia a un centro de salud están erróneamente diagnosticados.   


- La mayoría de estos son diagnosticados con depresión o cualquier otro padecimiento psiquiátrico

- Los profesionales de Sociedad Vasco Navarra de Psiquiaría abordan en Vitoria las claves del futuro de los tratamientos psiquiátricos


Vitoria, octubre de 2011.- El diagnóstico de las enfermedades mentales no es fácil y más cuando éstas se encuentran en las fases iniciales. En el caso de la demencia, una buena parte de los pacientes que llegan a un centro de salud están erróneamente diagnosticados, según explica Juan Medrano Albéniz, psiquiatra del Hospital Psiquiátrico de Álava, miembro de la Sociedad Vasco Navarra de Psiquiatría.

Medrano ha dado a conocer estos apuntes durante el Simposium I: Ciclo Vital, Evolución y Trastorno Mental Grave, enmarcado en la X. Reunión de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, que se celebró la semana pasada en la capital alavesa.

Centrándose en el lema de la reunión, “Cronocidad en psiquiatría: Claves terapéuticas y retos de futuro”, el especialista ha hecho hincapié en los retos que se presentan a la hora de dar un diagnóstico cuando llega un paciente con demencia y ya ha sido diagnosticado.

La demencia es la pérdida progresiva de las funciones cognitivas que provoca incapacidad para la realización de las actividades de la vida diaria. Los déficits cognitivos pueden afectar a cualquiera de las funciones cerebrales como la memoria, lenguaje o funciones ejecutivas como la resolución de problemas.

En primer lugar, Medrano ha indicado que “una buena parte de los pacientes que llegan con demencia a un centro de salud mental están erróneamente diagnosticados de depresión o de cualquier otro padecimiento puramente psiquiátrico” y ha propuesto como solución que “los dispositivos psiquiátricos deberían capacitarse para diagnosticar acertadamente la enfermedad”.

Por otro lado, el especialista ha afirmado que “existe un reto de la comunicación del diagnóstico a las familias y al propio enfermo”, por lo que ha insistido en que “hay que acertar en la forma de de comunicarlo o en la decisión de no hacerlo”.

En tercer lugar, según Medrano, está “el reto del abordaje psiquiátrico”. En la demencia existen muchos síntomas psicológicos y conductuales que representan el grueso de la intervención de los dispositivos psiquiátricos. El recurso actual a la farmacología como eje de las intervenciones terapéuticas implica que se añadan psicofármacos a la pauta medicamentosa que ya esté tomando el paciente. De esta manera, surge la posibilidad de generar interacciones perjudiciales para el paciente.

Medrano ha lamentado, además, que la financiación con la que se cuenta para este tipo de patologías porque “la demencia es una enfermedad de incidencia y prevalencia crecientes a medida que envejece la población y aumenta la esperanza de vida. Actualmente hay una cobertura insuficiente para las necesidades del colectivo de enfermos y familias”.

Depresión, un origen de demencia

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que en varias ocasiones pueden llevar a sufrir una demencia. El psiquiatra Pablo Malo, por su parte, también durante el Simposium I: Ciclo Vital, Evolución y Trastorno Mental Grave, ha abordado los trastornos depresivos.

Según el experto, “el ser humano vive con un optimismo innato que le hace alejarse de la depresión y, por consiguiente, de otras patologías”. Sin embargo, Medrano ha indicado que “no siempre no se puede ser optimista”.

“Cuando fallamos, cuando fracasamos, cuando algo sale mal, cuando estamos atrapados, tenemos que pararnos a reflexionar, a buscar una salida y en esos momentos nos interesa ser realistas y no ver la vida de color de rosa. En esos momentos sufrimos una respuesta o reacción del organismo que se corresponde con lo que llamamos depresión, que puede derivar en otras patologías”, ha subrayado.

Julio San Juan, profesor Titular de Psiquiatría Universidad de Valencia, ha incidido en que “de acuerdo con la Teoría de la Evolución la persistencia de un determinado rasgo depende de su capacidad para potenciar la supervivencia y la capacidad de reproductivos del individuo”.

“Siguiendo este principio los genes que predisponen a las enfermedades mentales dado su carácter desadaptativo deberían desaparecer por selección natural. El proceso de persistencia de las mismas es uno de los retos más importantes que tiene en este momento la investigación en genética psiquiátrica”, ha concluido.