La posmodernidad es la época más peligrosa de la historia para la salud mental

X Reunión Anual de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría (Vitoria 29 y 30 septiembre)

CONFERENCIA INAUGURAL
 


- En España, al menos el 25 % de las mujeres y el 15% de los hombres han sufrido a lo largo de sus vidas alguna patología psíquica. 

- A ello hay que añadir algunas estimaciones preocupantes: el 14% de la población tendrá trastornos de estrés y ansiedad y el 30%, necesitará ayuda psicológica o psiquiátrica. 

- Las adicciones tecnológicas y el culto a la imagen son dos cuestiones de especial incidencia en este siglo.


Vitoria, septiembre de 2011.- “Ésta es la época más peligrosa de la historia para la salud mental”. Así de rotundo se expresa Jesús de la Gándara, jefe de Psiquiatría en el Complejo Asistencial de Burgos, presente en la X Reunión anual de la Sociedad Vasco Navarra de Psiquiatría, donde desarrolló la ponencia “Posmodernidad y salud mental: depresiones, mujeres y facebook”. Entiende el especialista que “en los últimos 50 años ha aumentado el número real de pacientes con una patología mental, y en particular con determinadas enfermedades asociadas a la depresión y la angustia”.

Los datos que maneja De la Gándara son esclarecedores. En España, al menos el 25 % de las mujeres y el 15% de los hombres han sufrido a lo largo de sus vidas alguna patología psíquica. A ello hay que añadir algunas estimaciones preocupantes: el 14% de la población tendrá trastornos de estrés y ansiedad y el 30%, necesitará ayuda psicológica o psiquiátrica.

El especialista establece tres campos de especial incidencia. “En el capítulo de las depresiones se incluyen, por ejemplo, aquellas patologías asociadas con la tristeza, la depresión y el estrés”. Subraya el experto que “los organismos oficiales internacionales de la salud mental ya han establecido que estas patologías son las que más incapacidades y pérdidas de calidad de vida generan hoy en día. Los seres humanos postmodernos vivimos bien, pero padecemos depresiones o angustias”, concluye el experto.

En el apartado de la mujer, De la Gándara matiza que “no se realiza una lectura sólo de la mujer sino de aquellas capas sociales más frágiles.” Desde esta perspectiva, el especialista puntualiza que Las depresiones y angustias han existido siempre, pero hoy son más frecuentes, sobre todo en las mujeres, niños, adolescentes y ancianos, es decir, la población más desfavorecida. Además, su detección y tratamiento han experimentado un incremento notorio”.

En el capítulo titulado facebook, el jefe de Psiquiatría en el Complejo Asistencial de Burgos puntualiza que “las adicciones tecnológicas y el culto a la imagen son dos cuestiones de especial incidencia en este siglo”. Así, el experto asegura que “el estilo de vida postmoderno (apresurado, informatizado, con un eclecticismo general de los valores morales y familiares, y dominado por el hiperconsumismo) genera unas características peculiares en la convivencia que aumenta los trastornos psíquicos. La ansiedad y el estrés moderno están relacionados con el trabajo, siendo la mujer más vulnerable que el hombre a los trastornos emocionales. En cuanto a los niños y adolescentes, se han incrementado las consultas en psiquiatría por depresiones y trastornos de hiperactividad. También en los adolescentes aumentan los problemas de imagen corporal (anorexia y bulimia) y la tasa de suicidios. En los ancianos, surgen los síndromes de Diógenes o problemas derivados de la soledad. Otro de los problemas que más han incrementado en los últimos tiempos son las nuevas adicciones (a los móviles, internet, televisión, trabajo, juego, sexo o consumo). Es, en definitiva, un desajuste entre la persona moderna y el mundo en que vive”.

Ilustra el experto esta apreciación con un ejemplo. “¿Cuál es la enfermedad más prevalente en estos días? La calvicie. Hay dos mil millones de personas en el mundo con este problema a cuya investigación se destinan tantos recursos económicos como para el cáncer. Aun así, hay millones de personas que buscan soluciones en crecepelos, una vieja aspiración humana. Queda por ver si esta obsesión es un trastorno psicoestético o ha de abordarse desde otras disciplinas como la sociología, pero lo cierto es que vivimos pendientes del espejo”.

Subraya el psiquiatra que “cuerpo y mente son la misma cosa. Por ejemplo, el estrés o la ansiedad provoca hipertensión, cardiopatías, problemas digestivos, caída del cabello o trastornos menstruales. Otro dato reseñable es que las mujeres mayores de 65 años con estrés mantenido tienen más riesgo de morir de cardiopatía”.

La propuesta que De la Gándara lanzará en el congreso es la de entablar una “revolución humanotécnica, un acoplamiento de las virtudes humanísticas y todas las aportaciones científicas y tecnológicas. Es preciso apostar por una nueva filosofía en la que el ser humano sea el eje central”.